
Pasta de maní casera: una receta fácil que se prepara en minutos
Felipe Aguilera
La pasta de maní se convirtió en un ingrediente habitual para desayunos, meriendas y distintas preparaciones dulces y saladas. Aunque existen numerosas alternativas comerciales, también puede elaborarse en casa con un procedimiento sencillo y utilizando maní tostado sin sal como base.

Una de sus particularidades es que no resulta indispensable incorporar aceite para obtener una consistencia cremosa. Durante el triturado, el propio maní libera progresivamente sus aceites naturales hasta transformarse en una pasta.

Qué se necesita
Para preparar aproximadamente 500 gramos se puede utilizar:
500 gramos de maní pelado, tostado y sin sal.
Una pizca de sal, opcional.
Una cucharada de miel o azúcar, opcional.
Una o dos cucharadas de aceite neutro, únicamente si se busca modificar la consistencia.
La versión más simple requiere solamente maní tostado.
Cómo hacer pasta de maní en seis pasos
Colocar el maní tostado dentro de una procesadora o licuadora con potencia suficiente.
Procesar a velocidad media o alta. Es conveniente realizar pausas para bajar el producto que queda adherido a las paredes del recipiente y evitar exigir innecesariamente el motor.
Continuar procesando. En los primeros minutos aparecerá una textura similar a un polvo grueso. Luego comenzará a formarse una preparación más compacta.
Seguir triturando hasta que los aceites naturales del maní comiencen a liberarse y la mezcla adquiera una consistencia cremosa. Dependiendo del equipo utilizado, este proceso puede demandar entre 8 y 12 minutos.
Una vez alcanzada la textura buscada, se puede incorporar una pequeña cantidad de aceite neutro si se desea una pasta más fluida. También pueden agregarse sal, miel o azúcar de acuerdo con el gusto personal.
Pasar la preparación a un frasco limpio, seco y con cierre hermético. Para una conservación doméstica más segura, mantenerla refrigerada y observar cualquier cambio de olor, sabor o aspecto antes de consumirla.

Qué aporta el maní
El maní contiene proteínas vegetales, grasas mayoritariamente insaturadas, fibra y distintos micronutrientes. Sin embargo, su aporte energético es elevado, por lo que la cantidad consumida también forma parte de una alimentación equilibrada.
Prepararla en casa permite, además, decidir exactamente qué ingredientes incorporar. Si se utiliza únicamente maní tostado sin sal, se obtiene una pasta sin azúcar ni aceites añadidos.
Por otro lado, su utilización no se limita a las tostadas. Puede incorporarse a licuados, avena, postres y diferentes salsas, además de utilizarse como ingrediente en platos salados.




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