
Argentina y Estados Unidos lanzan un corredor estratégico de infraestructura
Felipe Aguilera
Argentina y Estados Unidos dieron un nuevo paso en su relación económica con el lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa destinada a desarrollar infraestructura vinculada al transporte, la energía, la minería y las comunicaciones digitales.

La presentación fue encabezada por el canciller argentino Pablo Quirno y el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Según la declaración difundida por ambos gobiernos, el proyecto apunta a fortalecer las conexiones entre regiones productivas argentinas, los principales puertos del Atlántico y mercados internacionales. El esquema incluye la posibilidad de movilizar inversiones públicas y privadas de largo plazo.

Uno de los ejes estará puesto en el transporte. Argentina y Estados Unidos buscarán identificar proyectos para rehabilitar y ampliar ferrocarriles, vías navegables y puertos. Empresas estadounidenses podrán participar en futuras licitaciones o incorporarse como proveedoras y subcontratistas.
En materia energética, Vaca Muerta aparece como uno de los puntos centrales. La iniciativa contempla instrumentos financieros estadounidenses para proyectos vinculados con petróleo y gas, además de infraestructura para generación y transmisión eléctrica.
Las herramientas disponibles podrán incluir préstamos directos, garantías, seguros y asistencia técnica.
El corredor también incorpora a los minerales críticos. En este marco, ambos gobiernos buscarán identificar proyectos relacionados con la extracción y procesamiento de recursos como litio y cobre, sectores considerados estratégicos dentro de las cadenas internacionales de suministro.
Además, la infraestructura digital forma parte del acuerdo. La cooperación comprende telecomunicaciones, seguridad de plataformas y equipamiento destinado a controles aduaneros.
Para el financiamiento podrán intervenir organismos estadounidenses como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), el Banco de Exportación e Importación (EXIM) y la Agencia de Comercio y Desarrollo (USTDA), junto con capital privado.
Información conocida después del anuncio ubica el marco de financiamiento en hasta USD 7.000 millones hacia 2027. Sin embargo, esa cifra no representa un desembolso inmediato ni significa que todas las obras estén actualmente adjudicadas o financiadas.
Por su parte, Argentina asumió el compromiso de continuar trabajando sobre su marco regulatorio y las condiciones para las inversiones y concesiones de infraestructura.
El Corredor Andes-Atlántico se incorpora a la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7. A partir de ahora, la atención estará puesta en cuáles serán los primeros proyectos seleccionados, los montos que efectivamente obtendrán financiamiento y los plazos previstos para su ejecución.







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