

Contando Historias volvió con un recorrido por el antiguo Campo Rueda
SOFIA ZANOTTIEl programa Contando Historias regresó con su séptimo episodio y una nueva conversación entre Carlos Rabasa y Jorge Veyñ, quienes en esta oportunidad reconstruyeron parte de la historia rural de Villa Cañás y la región.

Luego de haber abordado en una edición anterior los orígenes del Campo Quirno, el nuevo programa centró su recorrido en el denominado Campo Rueda, una extensa propiedad que, según los datos mencionados durante la emisión, fue adquirida en 1857 por Miguel Rueda.
De acuerdo con el relato, Rueda era oriundo de Santiago del Estero, había participado de la actividad política y mantenía vínculos con Justo José de Urquiza. Tras un período de exilio en Bolivia, se habría radicado en Rosario, desde donde realizó la compra de unas 15.000 o 16.000 hectáreas en el sur santafesino.
Con el paso de las generaciones, aquellas tierras fueron divididas entre hijos y herederos. Algunos sectores conservaron nombres vinculados con la familia, como San Miguel, Los Lagos Rueda y La Zoraida.
Durante el programa también se recordó que dentro de esos campos funcionó la Posta de las Encadenadas, además de una estafeta y una dependencia policial. Parte de esas referencias aparecen en libros históricos de la región y en testimonios transmitidos por antiguos pobladores.
Los conductores explicaron que el Campo Rueda comenzaba muy cerca del actual final de la avenida 50 de Villa Cañás y se extendía hasta superar la zona de la Ruta Nacional 8.
El trabajo de los primeros colonos
Uno de los ejes del episodio fue la llegada de los inmigrantes y las condiciones en las que comenzaron a trabajar la tierra.
Según explicaron Rabasa y Veyñ, los propietarios entregaban pequeñas fracciones de campo a las familias para que las produjeran. En muchos casos también les facilitaban caballos, bueyes y herramientas, aunque los animales debían ser amansados por los propios trabajadores.
Los colonos podían contar con una parcela destinada al mantenimiento de los animales, algunas gallinas, cerdos, vacas lecheras y caballos. A cambio, debían entregar al propietario un porcentaje de lo obtenido en las cosechas.
El programa recuperó además las duras condiciones laborales de aquellos años. Veyñ recordó que su madre tenía los dedos deformados por las lesiones que había sufrido mientras sujetaba y amansaba caballos.
Cosechas, trojas y máquinas a vapor
El séptimo episodio también describió cómo se realizaban antiguamente las cosechas de trigo y maíz.
El trigo era cortado, agrupado y almacenado en parvas hasta la llegada de las máquinas trilladoras. Muchas de esas máquinas funcionaban a vapor y debían instalarse a varios metros de distancia para evitar incendios.
El maíz, en tanto, se cosechaba en espigas y se almacenaba en grandes trojas circulares. Estas estructuras podían conservar la producción durante largos períodos, hasta que llegaba el momento de desgranar y vender el cereal.
Todo el proceso requería una gran cantidad de trabajadores. Había personas encargadas de alimentar las máquinas, embolsar los granos, coser las bolsas, cargarlas y trasladarlas en carros hasta los galpones ferroviarios.
Desde allí, la producción era cargada en los trenes con destino a otros puntos de la provincia y del país.
Los transportistas de la época
Rabasa y Veyñ también recordaron a algunas de las familias que trabajaron con las antiguas trilladoras, los carros y el transporte de cereales.
Entre los apellidos mencionados aparecen Orcianes, Carri, Vidal, Vergini, Salazar, Merlo y Roma. Muchos de sus descendientes todavía viven en Villa Cañás y otras localidades de la región.
En aquellos años, los carros tirados por caballos eran fundamentales para transportar bolsas, materiales de construcción y mercadería. Incluso se relató que algunos viajes llegaban hasta Rosario para buscar arena y otros elementos.
La historia de la familia Martínez Suárez
Sobre el final del programa, los conductores abordaron la historia de la familia Martínez Suárez y su relación con Villa Cañás.
El relato estuvo vinculado con un libro impulsado por José “Joselo” Martínez Suárez, reconocido director de cine y hermano de Mirtha Legrand.
Según se recordó, el padre de Joselo trabajó durante su juventud en la carga de bolsas de cereal en la estación ferroviaria de Villa Cañás. Allí habría compartido tareas con el padre de Jorge Veyñ.
También se repasó la historia de Rosita Suárez, madre de Joselo y Mirtha Legrand, quien ejerció como maestra rural antes de establecerse con su familia.
Los relatos indican que sus padres se conocieron en la región y que parte de esa historia quedó registrada en el libro dedicado a los antepasados de las familias Martínez y Suárez.
El episodio número siete de Contando Historias volvió así a poner en valor la memoria oral, el trabajo rural y las experiencias de las familias que participaron en el crecimiento de Villa Cañás y el sur santafesino.




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