Por qué casi todos podríamos necesitar una determinada cirugía ocular antes de los 70 años

La catarata es una afección ocular frecuente asociada al envejecimiento. Los especialistas recomiendan controles periódicos para detectarla a tiempo y evaluar cada caso.
“¿Sabías que…?”10/09/2026Oscar A CanaveseOscar A Canavese

Muchas personas comienzan a notar cambios en su visión sin identificar que pueden estar relacionados con una catarata. Dificultad para manejar de noche, mayor sensibilidad a las luces, visión borrosa o colores menos definidos son algunas señales que pueden indicar la presencia de esta enfermedad ocular.

El oftalmólogo Guillermo Oteiza (M.N. 157.356), integrante del Consejo Argentino de Oftalmología, explicó que uno de los principales motivos por los que los pacientes retrasan la consulta es el temor a una cirugía ocular.

La catarata se produce cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia con el paso del tiempo. Esa alteración puede afectar progresivamente la calidad de la visión y, en algunos casos, dificultar actividades habituales como leer, conducir o trabajar.

Según datos difundidos por organismos internacionales de salud, la catarata representa una de las principales causas de pérdida visual evitable en el mundo. Su aparición está relacionada principalmente con la edad, aunque también pueden influir otros factores médicos.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión nublada, la dificultad para ver en ambientes con poca iluminación, los halos alrededor de las luces, el aumento del encandilamiento y la necesidad de modificar con frecuencia la graduación de los anteojos.

“Desde el Consejo Argentino de Oftalmología hacemos hincapié en que hay que controlarse los ojos todos los años”, señaló Oteiza, quien destacó la importancia de realizar controles incluso cuando la persona considera que conserva una buena visión.

Durante años se esperaba que la catarata estuviera más avanzada para indicar una intervención quirúrgica. Actualmente, la decisión depende principalmente del impacto que tenga sobre la vida diaria del paciente.

La cirugía consiste en retirar el cristalino opaco y reemplazarlo por una lente intraocular artificial. El procedimiento se realiza mediante una pequeña incisión y, según explicó el especialista, suele tener una duración aproximada de entre 15 y 20 minutos.

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Existen distintos tipos de lentes. Las monofocales permiten corregir principalmente la visión de lejos; las multifocales buscan reducir la dependencia de anteojos para distintas distancias; y las tóricas están diseñadas para pacientes con astigmatismo.

Además, el acceso a determinadas tecnologías puede depender de la cobertura médica y de la situación particular de cada paciente.

La recomendación de los especialistas es mantener controles oftalmológicos periódicos para detectar cambios tempranos y evaluar el tratamiento más adecuado en cada caso.

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