AUH y Tarjeta Alimentar: mejora real, pero con límites

Las prestaciones crecieron un 14% en términos reales entre 2023 y 2025, aunque no lograron acompañar los aumentos en educación, vivienda y servicios básicos.
Economía23/01/2026SOFIA ZANOTTISOFIA ZANOTTI
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La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar registraron una mejora real del 14% entre 2023 y 2025, en un contexto marcado por la desaceleración de la inflación durante la gestión de Javier Milei. Sin embargo, el incremento no fue suficiente para compensar las subas en varios rubros esenciales de la economía.

De acuerdo a datos oficiales del INDEC, la pobreza infantil mostró una baja significativa. Entre niños, niñas y adolescentes de 0 a 14 años, el índice cayó del 39,5% al 35,4% entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025. En tanto, la indigencia en ese grupo etario descendió casi nueve puntos porcentuales, pasando del 18,9% al 10%.

Desde la Fundación Mediterránea señalaron que la AUH, creada en 2009, continúa siendo la principal política de transferencia monetaria destinada a la niñez. Su carácter condicionado —ligado a la asistencia escolar y controles de salud— permite reforzar ingresos en el corto plazo y apuntalar el desarrollo a largo plazo.

Actualmente, unos 4,3 millones de niños reciben la AUH, cuyo monto alcanzó los $122.492 en diciembre de 2025, según cifras de ANSES. No obstante, el análisis se vuelve incompleto sin contemplar la Tarjeta Alimentar, que permanece congelada desde junio de 2024 en $52.250 por hijo, perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.

La combinación de AUH y Tarjeta Alimentar permitió cubrir el 55% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en diciembre de 2023, el 100% en 2024 y el 92% en 2025. Aunque este último valor representa un retroceso respecto del pico, el promedio anual de 2025 se ubicó en el 97%, uno de los niveles más altos desde la creación del programa, excluyendo el período de pandemia.

Sin embargo, el avance no fue homogéneo frente a los distintos precios de la economía. Mientras la AUH aumentó un 31,3% interanual, los gastos en educación subieron un 52,3%, vivienda y servicios un 41,6%, alimentos y bebidas un 32,2% y transporte un 32%. En consecuencia, la asignación solo superó el aumento de precios en cinco de los doce rubros del IPC.

El informe también advierte sobre el rezago en educación, un punto sensible dado que la AUH está vinculada a la escolaridad. Aunque la mayoría de los beneficiarios asiste a escuelas públicas, existen costos asociados —materiales, transporte, actividades complementarias— que crecieron por encima de la prestación.

En paralelo, mediciones del Nowcast de Pobreza elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella mostraron que, hacia fines de 2025, la baja de la pobreza se desaceleró producto del aumento en alimentos, con estimaciones que oscilaron entre el 30% y el 32,5%.

Por último, el informe remarcó la brecha entre las prestaciones para trabajadores informales y formales. Mientras la AUH más Tarjeta Alimentar cubrió el 92% de la CBA por hijo, las asignaciones familiares contributivas para trabajadores registrados de menores ingresos alcanzaron solo el 32%, porcentaje que se reduce a medida que aumenta el salario. Según la Fundación Mediterránea, esta disparidad evidencia un sistema fragmentado que plantea desafíos para la formalización laboral.

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