Vitamina D: qué relación tiene con la fuerza muscular

Mantener niveles adecuados de vitamina D puede ser importante para preservar la función muscular, especialmente después de los 50 años. Un estudio siguió a más de 3.200 personas durante cuatro años.
“¿Sabías que…?”28/09/2026Felipe AguileraFelipe Aguilera

Mantener la fuerza muscular con el paso de los años no depende únicamente del ejercicio. La alimentación y determinados nutrientes también intervienen en el funcionamiento del organismo, y entre ellos aparece la vitamina D, cuya deficiencia ha sido relacionada con un mayor riesgo de pérdida de fuerza muscular.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), de Brasil, y el University College London (UCL), del Reino Unido, analizó datos de 3.205 personas de 50 años o más que inicialmente no presentaban dinapenia, término utilizado para describir la pérdida de fuerza muscular asociada con el envejecimiento.

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Los participantes fueron seguidos durante cuatro años. Los investigadores observaron una asociación entre los niveles deficientes de vitamina D y una mayor posibilidad de desarrollar dinapenia.

La vitamina D participa en diferentes procesos del organismo. Entre otras funciones, interviene en el metabolismo del calcio y tiene relación con el funcionamiento muscular. Los músculos, además, necesitan calcio para realizar correctamente los procesos de contracción.

Sin embargo, los resultados no significan que consumir suplementos de vitamina D produzca automáticamente un aumento de la fuerza muscular.

Distintos ensayos clínicos realizados en adultos mayores han obtenido resultados diversos sobre el efecto de la suplementación. Por ese motivo, la evidencia disponible apunta principalmente a la importancia de evitar o corregir una deficiencia, especialmente cuando está diagnosticada por un profesional.

Ejercicio y alimentación siguen siendo fundamentales

Conservar la capacidad muscular adquiere mayor importancia a medida que avanza la edad. Una disminución marcada de la fuerza puede afectar actividades cotidianas como levantarse de una silla, caminar, subir escaleras o mantener el equilibrio.

[ESPACIO PARA VIDEO: ejercicios de fuerza y prevención]

En este marco, el entrenamiento de resistencia o fuerza constituye una de las principales herramientas para preservar la musculatura. Además, una alimentación equilibrada y con un aporte adecuado de proteínas contribuye al mantenimiento del tejido muscular.

La vitamina D puede obtenerse mediante determinados alimentos y también es producida por el organismo a partir de la exposición de la piel a la radiación solar.

No obstante, la exposición al sol debe realizarse teniendo en cuenta las recomendaciones de protección de la piel y no debería utilizarse como única estrategia para corregir un déficit.

Los suplementos no son necesarios para todos

Otro aspecto importante es evitar la automedicación. Tener niveles adecuados de vitamina D no significa que todas las personas necesiten consumir suplementos.

La necesidad de suplementación depende, entre otros factores, de los niveles de vitamina D, la edad, la alimentación, determinadas enfermedades y la evaluación médica.

La evidencia científica disponible también muestra que administrar vitamina D a personas sin una deficiencia significativa no necesariamente genera una mejora adicional en la potencia o fuerza muscular.

Por eso, para preservar la musculatura con el paso del tiempo, el enfoque continúa siendo integral: actividad física —especialmente ejercicios de fuerza—, alimentación adecuada y control de posibles déficits nutricionales.

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