Baja de imputabilidad: una jugada política en clave electoral

El reclamo por la imputabilidad juvenil vuelve a escena tras un crimen que conmovió al país y deja al descubierto un alineamiento estratégico entre Santa Fe y la Nación.

Política Sta Fe26/01/2026SOFIA ZANOTTISOFIA ZANOTTI
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Más allá del impacto social que generan hechos extremos como el asesinato de Jeremías Monzón, el debate por la baja de la edad de imputabilidad regresó al centro de la agenda pública con una sincronía que no pasó desapercibida. Primero fue Patricia Bullrich quien reclamó avanzar con la reforma del régimen penal juvenil. Horas después, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, retomó el mismo planteo con argumentos casi idénticos: juzgar por el delito cometido y no por la edad.

El gesto no es aislado ni casual. En los hechos, Pullaro volvió a ubicarse en una línea discursiva coincidente con el Gobierno nacional en uno de los temas más sensibles del debate público: seguridad, castigo y responsabilidad penal de los menores. La secuencia fue clara: Bullrich utilizó el caso para reforzar su postura, el presidente Javier Milei replicó el mensaje y el mandatario santafesino salió a respaldar públicamente esa misma posición.

Desde Santa Fe, Pullaro sostuvo que “una persona que comete un delito de estas características sabe lo que está haciendo” y que el Código Penal quedó desfasado frente a la criminalidad actual. Recordó, además, que mantiene esa postura desde su paso por el Ministerio de Seguridad.

El alineamiento se da mientras el oficialismo nacional ya confirmó que en 2026 avanzará con la reforma del régimen penal juvenil. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ratificó que La Libertad Avanza impulsará la baja de la edad de imputabilidad como parte del nuevo Código Penal, bajo el lema “el que las hace, las paga”.

Puertas adentro de la política, estas coincidencias son observadas con atención. No solo por la oposición, sino también por los estrategas libertarios, que siguen de cerca cada movimiento del gobernador santafesino. La lectura es clara: Pullaro busca coincidir en los grandes debates nacionales —seguridad, orden y castigo— como forma de acercarse a un electorado donde Milei conserva un alto nivel de adhesión.

Sin embargo, esa estrategia genera tensiones dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe. El socialismo, uno de los pilares de la coalición gobernante, mantiene una postura crítica frente al modelo libertario y cuestiona el enfoque punitivo como única respuesta a la violencia. Allí se abre una contradicción que, por ahora, se administra en silencio.

Pullaro argumenta que su postura responde a la experiencia de gestión y a la utilización de menores por parte de organizaciones delictivas. Al mismo tiempo, intenta equilibrar ese discurso con políticas de contención social. Pero el énfasis público está puesto en otro lado: penas más duras y sintonía con la agenda nacional.

En política, las coincidencias reiteradas dejan de ser casualidad. Y cuando se sostienen en el tiempo, se transforman en estrategia.

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