

River pasó, pero la crisis sigue latente
GASTON PAROLARiver Plate logró un triunfo necesario, aunque lejos de despejar las dudas. En el estadio La Pedrera de San Luis, superó 1-0 a Ciudad de Bolívar por los 32avos de final de la Copa Argentina y consiguió avanzar de ronda en un momento complejo desde lo futbolístico.

El único gol de la noche llegó a los 85 minutos, a través de un penal convertido por Juan Fernando Quintero. La ejecución le dio alivio al plantel y también a Marcelo Gallardo, cuyo ciclo atraviesa uno de sus tramos más cuestionados. El resultado cortó una racha negativa que se había profundizado tras la derrota frente a Tigre en el Monumental, pero no modificó la imagen general del equipo.
Las tres buenas
La primera es concreta: volvió a ganar. En un contexto adverso, una eliminación prematura habría agravado el escenario institucional y deportivo. Construir desde un triunfo, aun sin brillo, siempre ofrece un margen de trabajo mayor.
Además, apareció Joaquín Freitas. Con apenas 19 años y en su segundo partido en Primera División, mostró personalidad, desequilibrio y generó la jugada que terminó en el penal decisivo. En un equipo con dificultades ofensivas, su irrupción abre una alternativa interesante.
Por último, el liderazgo de Quintero. Con la cinta de capitán ante la ausencia de Franco Armani, el colombiano asumió la responsabilidad dentro y fuera de la cancha. Es el máximo goleador y asistidor del equipo en este 2026 y, incluso en un River apagado, intenta hacerse cargo del juego.
Las tres malas
Más allá del resultado, la crisis futbolística persiste. River dominó desde la posesión, pero volvió a mostrarse previsible, sin profundidad ni claridad en los últimos metros. El triunfo llegó por un penal en el cierre y ante un rival de menor jerarquía.
La sequía de los delanteros es otro dato preocupante. Los centroatacantes acumulan 13 partidos sin convertir. Ni Colidio, ni Salas, ni Ruberto lograron siquiera rematar al arco. Hoy las principales variantes ofensivas pasan por Quintero y Montiel, un síntoma claro de las dificultades en ataque.
En defensa tampoco hubo garantías. Paulo Díaz y Martínez Quarta alternaron errores que no fueron capitalizados por el rival, mientras que Matías Viña aún no encuentra regularidad y Montiel ofrece respuestas dispares según el sector del campo.
River avanzó y evitó un golpe mayor, pero el rendimiento dejó en claro que el desafío no es solo clasificar, sino recuperar identidad y funcionamiento.















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