

Identifican 16 enfermedades asociadas al riesgo de demencia
SOFIA ZANOTTILa demencia afecta actualmente a más de 55 millones de personas en el mundo y cada año se registran cerca de diez millones de nuevos casos, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Aunque tradicionalmente se la asoció exclusivamente a enfermedades del cerebro, nuevas investigaciones amplían la mirada hacia otros factores de salud.

Una reciente revisión sistemática publicada en la revista Nature Human Behaviour identificó 16 enfermedades periféricas que presentan una relación estadística con un mayor riesgo de desarrollar demencia. El trabajo analizó más de 200 estudios científicos disponibles en la base de datos PubMed hasta septiembre de 2024.
El estudio, liderado por investigadores de la Sun Yat-sen University, concluyó que estas afecciones estarían asociadas a aproximadamente el 33% del peso global de la demencia, lo que equivale a unos 18,8 millones de casos en todo el mundo.
Entre las enfermedades con mayor impacto se destacan la enfermedad periodontal, las patologías hepáticas crónicas como la cirrosis, la pérdida auditiva, los trastornos severos de la visión y la diabetes mellitus tipo 2. También aparecen la insuficiencia renal crónica, la artrosis, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre otras.
Según el análisis, la enfermedad periodontal encabeza la lista como la afección con mayor contribución individual al riesgo de demencia, lo que refuerza la importancia de la prevención y los controles de salud bucal. La pérdida auditiva y los problemas visuales también figuran entre los factores más relevantes.
Los autores aclararon que los resultados no prueban una relación causal directa, sino una asociación estadística. Sin embargo, señalaron que estos hallazgos abren nuevas oportunidades para la prevención, ya que muchas de estas enfermedades pueden tratarse o controlarse de manera temprana.
En este marco, los especialistas subrayaron la necesidad de estrategias de salud pública que contemplen un enfoque integral, entendiendo que la prevención de la demencia no depende únicamente del cuidado neurológico, sino también del tratamiento oportuno de enfermedades crónicas en otras partes del cuerpo.



















