Desarrollan biomateriales con residuos industriales para reemplazar plásticos

El proyecto de Melina Nisenbaum, investigadora del CONICET, obtuvo la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026. Los primeros ensayos permitieron producir celulosa bacteriana con borra de café y bagazo de cerveza.
Actualidad29/10/2026 Oscar A. Canavese

Un proyecto de la investigadora del CONICET Melina Nisenbaum logró producir celulosa bacteriana utilizando residuos industriales, un paso hacia el desarrollo de biomateriales flexibles que puedan sustituir plásticos sintéticos. El trabajo recibió la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 en la categoría junior y plantea posibles aplicaciones en la industria textil y en la fabricación de envases.

Desarrollan biomateriales con residuos industriales para reemplazar plásticos

Los primeros ensayos mostraron que la borra de café y el bagazo de cerveza podían sostener la producción de ese material. La investigación busca aprovechar la capacidad de ciertos microorganismos para generar celulosa y reemplazar los nutrientes convencionales empleados en su cultivo por residuos orgánicos de la industria.

Esos resultados constituyen una base para avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo tecnológico y escalado de la producción. Las aplicaciones como sustituto de los plásticos se presentan como un potencial del proyecto: el trabajo todavía debe avanzar en el desarrollo del proceso y su producción a mayor escala.

La iniciativa nació de una colaboración con +USO, un emprendimiento dedicado a elaborar biomateriales textiles a partir de celulosa bacteriana. Actualmente, utiliza celulosa que se obtiene como subproducto de la elaboración de kombucha. La investigación apunta a conseguir una producción más controlada y reproducible, que pueda funcionar de manera independiente de los excedentes de la industria de bebidas.

Para eso, el equipo trabaja con cultivos microbianos cuyos integrantes interactúan durante el proceso. El aprovechamiento de residuos industriales como materia prima busca vincular dos necesidades: encontrar nuevos usos para esos subproductos y desarrollar materiales alternativos a los plásticos sintéticos.

La celulosa bacteriana es un biopolímero que se caracteriza por su elevada pureza y su capacidad de retener agua. Esas propiedades permiten explorar materiales con distintas funcionalidades. En este caso, el desarrollo está orientado a obtener biomateriales flexibles, con posibles usos en sectores que hoy emplean plásticos convencionales.

El proyecto se inscribe en la economía circular porque propone aprovechar subproductos industriales como recursos para otra actividad productiva. La colaboración entre la investigación científica y el emprendimiento textil forma parte de ese recorrido, que conecta los ensayos con la búsqueda de aplicaciones concretas.

La distinción fue organizada por el CONICET, el Institut français d’Argentine y TotalEnergies Argentina. El certamen reconoce propuestas con potencial de innovación y transferencia tecnológica.

Además de un premio de tres mil euros, el reconocimiento incluye un subsidio para una estadía de investigación en Francia. Esa instancia está prevista como una oportunidad para fortalecer las capacidades de trabajo y explorar nuevas colaboraciones científicas vinculadas con el desarrollo.

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