Avellaneda, al borde de la guerra por las internas en las barras de Independiente y Racing

En las dos hay un escenario parecido: los que supieron tener el poder quieren recuperarlo sin importar cuánta violencia haga falta. Y las oficiales de hoy tienen la banca dirigencial.

Deportes 28 de mayo de 2024 Redacción Canavese & Asoc Redacción Canavese & Asoc
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Otra vez Avellaneda está en alerta. Otra vez las barras de los dos equipos más grandes del municipio están en pleno estado de ebullición. La de Independiente tuvo su primer enfrentamiento el domingo, tras el partido frente a Vélez, a pocos metros del tradicional punto de los siete puentes. Hubo tres heridos pero pudo haber sido muchísimo peor. La de Racing se está amenazando desde hace dos semanas y hay temor porque este martes el partido no será en el Cilindro, sino en Lanús, zona donde tiene poder La Guardia Imperial que hoy es disidente porque la oficial cuyo núcleo duro está en Villa Corina son Los Pibes de Racing. Sí, la violencia ronda nuevamente por el Rojo y la Academia.

Centrémonos primero en Independiente. La barra hace tiempo la maneja el grupo autotitulado Los Dueños de Avellaneda, que tiene su centro neurálgico en Capital Federal, más precisamente en Barracas. Sus líderes son Juan Ignacio Leczniki y Mario Nadalich. Tomaron la barra en la última gestión de los Moyano en el club y siguieron firmes después con la asunción de Fabián Doman primero y su sucesor Néstor Grindetti después. Frente a ellos quedaron varios de la vieja guardia, como Carlín del barrio Pepsi, los del barrio 4 de junio que siempre respondieron a César Loquillo Rodríguez y unos 150 de distintas zonas que siempre se referenciaron en Bebote Alvarez. Estos últimos venían yendo a la Sur Alta con bajo perfil hasta un tiempo atrás. Pero empezaron a mojar la oreja de la barra oficial de a poco. Primero llevaron tirantes, algo que el Aprevide se encargó de que no entraran. Después, como la Policía los hacía salir últimos para que no haya chance de cruzarse, mataban el tiempo en la popular cantando contra Los Dueños de Avellaneda e invitándolos a pelear.

Lo que finalmente sucedió el domingo tras el partido en una extraña combinación de factores que da para pensar. Porque por primera vez la disidente que se bautiza Los del Rojo de Verdad salieron apenas terminó el partido. Y se subieron al micro que los llevaba para la zona de Monte Grande y Longchamps. Siempre el punto de reunión de este grupo es un lugar llamado El Parrillón, en la avenida Hipólito Yrigoyen, muy cerca del hipermercado Carrefour. De ahí para volverse al Sur tienen que tomar esa avenida, que también la tiene que atravesar la barra oficial para llegar al puente Victorino de la Plaza y cruzar hasta Capital Federal. En ese trayecto se dio el incidente que según qué sector de la barra lo cuente, lo generó una facción o la otra. Los del Rojo de verdad dicen que fueron agredidos apenas los seis micros de la oficial los divisaron. Estos dicen todo lo contrario, que la disidente los emboscó y los apedreó y es por eso que ellos se bajaron de los micros y dieron la batalla en plena avenida, donde también había micros de las peñas que nada tenían que ver con lo sucedido y cuyos hinchas tuvieron que arrojarse debajo de los asientos para no sufrir las consecuencias.

Lo insólito es que no hubo ningún detenido y la Policía afirma que fue una rencilla menor. Pero hay un dato sugerente: siempre va un patrullero por delante y no menos de seis motos escoltando la caravana de la barra oficial y esta vez la camioneta de la Bonaerense y dos de las motos no estaban en el lugar lo que favoreció el encontronazo. La sospecha en el mundo rojo es que la idea de la disidente es generarle a la oficial un incidente que ponga a sus líderes en derecho de admisión, algo difícil por ahora ya que cuentan con el apoyo del club y de la comisaría de la zona.


En el caso de Racing las amenazas son cada vez más picantes. La oficial la maneja Leandro Paredes que logró salir a comienzos de este mes de la lista del derecho de admisión y es el elegido por la institución para manejar la popular. Enfrente tiene a la vieja Guardia Imperial, que está detrás de Matías Alfonzo, alias Cara de Paty, que era el segundo de Paredes y fue echado el año pasado de la tribuna. Para intentar ganar el paravalancha, el grupo de Cara de Paty hizo contactos con otras barras, como la de Vélez y la de Morón, para sumar músculos.

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¿De dónde viene la relación? Varios de ellos trabajan conjuntamente en una empresa de créditos privados y su labor se resume en convencer con métodos no demasiados amistosos a deudores morosos de pagar la cuenta. Por eso el jueves pasado la zona de Liniers y la de Morón apareció con pintadas contra Raulo Ciminelli, el jefe de La Pandilla de Liniers, y el Peladito jefe de la de Morón, para que no se inmiscuyan en la guerra. Es más, dicen que hubo emisarios de Paredes que hablaron con ambos líderes y todos acordaron en que a ninguna de las tres barras les convenía generar una guerra. Pero la disidente hizo caso omiso y este sábado montó un acto en Ciudadela invitando a la oficial a pelear y dar la batalla final.

Por esto último la Aprevide montó un operativo especial para el partido que define la clasificación de Racing a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Es más, que el encuentro haya pasado del Cilindro a Lanús los complica sobremanera porque tienen que cubrir más territorio. Pero apostarán 650 efectivos con la orden de que ninguna cara extraña ingrese al círculo de seguridad montado alrededor de La Fortaleza. Lo cierto es que corren tiempos turbulentos por Avellaneda y los tambores de guerra están sonando cada vez con mayor frecuencia.

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