Agenda improvisada y salidas fuera de protocolo: el estilo de Alberto Fernández complica el trabajo de la custodia presidencial

Nacionales 07 de enero de 2020 Por
Los cambios permanentes de actividades complican el seguimiento de los efectivos encargados de su seguridad
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El estilo improvisado y descontracturado que impuso Alberto Fernández desde que llegó a la Casa Rosada empezó a generar grandes dolores de cabeza a la custodia presidencial y se transformó en los últimos días en un desvelo importante para aquellos que están pendientes de la seguridad del jefe de Estado.
Según pudo reconstruir Infobae de fuentes oficiales y de la Policía Federal, los movimientos sorpresivos del Presidente y sus permanentes cambios de agenda se transformaron en un problema para la custodia presidencial que muchas veces desconoce los destinos a los que se dirige Alberto Fernández.
“El Presidente rompe todo el tiempo el protocolo y hay que estar corriendo detrás para poder asistir a la custodia personal”, admitió un destacado referente de la seguridad de Alberto Fernández. No es la única fuente que reveló detalles de los inconvenientes que suelen tener los policías encargados de seguir cada paso del Presidente y hay coincidencias en el tema: todos aseguran que seguir al jefe de Estado genera un verdadero estrés.
Fernández suele llegar a la Casa Rosada todos los días entre las 9 y 10 de la mañana. Pero muchas veces vuelve a salir antes del mediodía sin avisar a nadie de la Casa Militar o de la custodia presidencial. Se sube a su vehículo personal con el jefe de custodia, el comisario Rolando Goicochea o el subcomisario Diego Sandrini. “Nadie sabe adónde va y hay que salir detrás corriendo. Pero es el estilo de siempre de Alberto y que no lo hace malintencionadamente”, dijo un funcionario del Gobierno.
 
Algunas veces el Presidente va a su anterior domicilio, el departamento que tiene en Puerto Madero, otras veces visita a algún amigo y en otras oportunidades puede llegar a entrar a un bar para charlar con la gente. Nadie lo sabe hasta que llega al lugar con el único custodio y el chofer que lo acompañan.
En rigor, la custodia presidencial contempla por protocolo al menos a seis policías de la Federal que van en dos vehículos de escolta más el custodio personal y el chofer. Pero Alberto Fernández no se lleva bien con el protocolo y suele romper las normas internas de la Casa Rosada.
“Cuando llegan al lugar de destino el custodio que lo acompañó comunica al grupo de apoyo que sale de inmediato a donde se encuentran para reforzar la seguridad presidencial”, reveló a Infobae un hombre de la Casa Militar. En rigor, esta institución no se encarga de la seguridad del jefe de Estado afuera de la Casa Rosada pero conoce todos los movimientos del Presidente al salir y entrar de Balcarce 50 por la explanada.
“Es cierto que el Presidente tiene hoy mucha popularidad y que si llega a un lugar público la gente se la acerca para saludarlo y lo abrazan. No pasa nada. Pero todos sabemos que se expone a que le pueda ocurrir algo”, admitió un funcionario que conoce a Fernández desde hace muchos años.
El ritmo de la Casa Rosada cambió sustancialmente después de los cuatro años de Mauricio Macri. El antecesor de Fernández tenía una agenda más definida y precisa. Aseguran en el gobierno que Macri avisaba a cada lugar que iba y era muy cuidadoso en ese aspecto. Y era muy celoso de la seguridad. De hecho, el ex presidente tuvo varios problemas en la calle con opositores a su gestión y tuvo que intervenir la custodia en más de una oportunidad. Macri hasta se subía al vehículo oficial que lo trasladaba del helipuerto de la Casa Rosada la explanada del edificio de del gobierno. Alberto Fernández suele caminar esos 50 metros con un solo custodio.
El estilo Fernández, más parecido a Néstor Kirchner, rompe con los protocolos y suele volver locos a los custodios pero nadie le puede decir nada.
 
 

Desde el 10 de diciembre pasado, Alberto Fernández realizó unos pocos viajes saliendo de la Ciudad de Buenos Aires al conurbano bonaerense, Santa Fe y Entre Ríos. Pero esas salidas fueron un caso aparte. Según se pudo saber esos viajes fueron programados con antelación por lo que la Casa Rosada pudo enviar una misión de avanzada a cada lugar con funcionarios de protocolo y con la seguridad presidencial para inspeccionar el lugar previamente.
El problema se presenta en el día a día. Fernández puede llegar a la Casa Rosada y nadie sabe qué va a hacer en las horas siguientes. Incluso adentro de la Casa Rosada puede salir a alguna oficina o al Patio de las Palmeras a saludar a algún contingente que visita el edificio.
Los mismos voceros del Presidente liderados por el equipo de Juan Pablo Biondi conocen las manías de Alberto Fernández desde hace años pero, aún así, nunca los deja de sorprender. “Con el Presidente nunca se sabe qué va a deparar la agenda diaria”, admitió un funcionario.
El comisario Goicochea y el subcomisario Sandrini llevan varios años en la tarea de custodiar a referentes de la política. El primero fue jefe de la custodia de Florencio Randazzo en su última etapa como ministro del Interior y estuvo a cargo de una parte del operativo de seguridad vinculado a la cumbre del G20. En el caso de Sandrini ya conocía a Fernández desde la época en que lo protegía como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Con todos estos antecedentes a cuestas a los custodios presidenciales les cuesta seguir a su jefe. Mucho más a quienes ni siquiera conocen al Presidente.

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