

La hipertensión no depende solo de los hábitos
SOFIA ZANOTTILa hipertensión arterial, una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares en el mundo, está siendo replanteada desde una nueva mirada científica. La médica clínica e inmunóloga Fernanda Montes de Oca sostiene que su evolución no puede explicarse únicamente por los hábitos del paciente.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 1.400 millones de adultos padecen hipertensión a nivel global. Sin embargo, una gran parte no lo sabe o no logra mantenerla bajo control, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.
En este contexto, Montes de Oca propone un cambio de enfoque. “La presión arterial no empeora solo porque el paciente no se cuida. Es una enfermedad que modifica el propio sistema que la regula”, explicó. Es decir, una vez que se inicia, puede avanzar incluso en personas que siguen tratamientos y recomendaciones médicas.
La clave, según la especialista, está en el comportamiento de la sangre dentro de los vasos. Cuando el flujo deja de ser ordenado y se vuelve turbulento, se generan microlesiones en el endotelio, la capa interna de las arterias. Este tejido, lejos de ser pasivo, cumple funciones esenciales en la regulación del tono vascular.
Cuando el endotelio se daña, se altera su capacidad de producir sustancias que dilatan los vasos y se incrementan otras que los contraen. Así comienza un círculo que eleva la presión y deteriora aún más el sistema circulatorio.
Además, intervienen mecanismos físicos y hormonales. Por un lado, la reducción del diámetro de los vasos aumenta la resistencia al paso de la sangre. Por otro, el riñón activa sistemas hormonales que retienen líquidos y contraen los vasos, elevando aún más la presión arterial.
En este marco, la especialista remarca que la hipertensión es, en gran medida, una enfermedad de la microvasculatura. “Es un proceso que se retroalimenta”, indicó, lo que explica por qué suele empeorar con el tiempo.
Si bien los hábitos saludables siguen siendo fundamentales, no siempre son suficientes para revertir completamente la enfermedad. Factores como el tabaquismo, el sobrepeso, el estrés, el sedentarismo o ciertas condiciones médicas también influyen en su desarrollo y progresión.
Por último, la médica subrayó la importancia del diagnóstico temprano y del control médico regular. En algunos casos, incluso diferencias en la presión entre ambos brazos pueden ser una señal de problemas vasculares que requieren atención.



















