Ley de Farmacias: advierten sobre los riesgos de vender medicamentos fuera de establecimientos habilitados
Entre los cambios analizados se encuentra la posibilidad de comercializar medicamentos con receta mediante plataformas digitales, habilitar su entrega a domicilio y permitir que determinados productos de venta libre sean ofrecidos fuera de las farmacias.
El proyecto también contempla una mayor digitalización de las recetas y los registros, junto con una flexibilización de los horarios de atención de los establecimientos.
Desde los colegios farmacéuticos advierten que estas modificaciones podrían reducir los controles sobre la entrega y utilización de medicamentos. Sostienen que estos productos no deben ser tratados como una mercadería de consumo común, debido a los efectos que pueden provocar cuando son utilizados sin asesoramiento profesional.
La posición en Santa Fe
La vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, Miriam Monasterolo, expresó su preocupación por algunos de los puntos incluidos en la iniciativa.
“Manifestamos nuestra preocupación respecto de diversos aspectos, en tanto entendemos que algunas de sus previsiones podrían afectar principios esenciales del sistema sanitario, como es el cuidado de la salud de la población”, señaló en declaraciones periodísticas.
Sin embargo, la representante de la institución indicó que Santa Fe cuenta con legislación sanitaria propia y consideró que una eventual reforma nacional no modificaría de forma directa el funcionamiento de las farmacias provinciales.
“Santa Fe cuenta con un marco normativo propio, la Ley de Sanidad 2.287, y desde el punto de vista constitucional las provincias tienen facultades no delegadas a la Nación en materia de autonomía sanitaria. Razón por la cual esta modificación no impacta en nuestra provincia”, afirmó.
Esta interpretación corresponde a la posición del Colegio de Farmacéuticos y deberá evaluarse en función del contenido definitivo de la normativa, en caso de que la reforma avance.
El rol del farmacéutico
La entidad sostiene que toda entrega de medicamentos, incluso cuando se realice mediante canales digitales, debe contar con la intervención efectiva de un farmacéutico.
Ese control incluye la validación de la receta médica, la correcta identificación del paciente y la conservación de las condiciones de seguridad y trazabilidad del producto.
Desde el Colegio remarcaron que la entrega de un medicamento forma parte de un procedimiento sanitario y profesional, especialmente cuando existen contraindicaciones, interacciones con otros tratamientos o posibles efectos adversos.
Preocupación por los productos de venta libre
Uno de los puntos más discutidos es la posibilidad de que los medicamentos de venta libre sean comercializados en otros establecimientos.
Aunque estos productos no requieren receta, los profesionales aseguran que no son inocuos y que su uso incorrecto puede provocar intoxicaciones, reacciones adversas o interacciones con otros medicamentos.
“La venta de medicamentos de venta libre fuera del ámbito de la farmacia representa un serio retroceso sanitario”, sostuvo Monasterolo.
Las entidades farmacéuticas también destacan que las farmacias comunitarias funcionan como espacios sanitarios de cercanía, donde los pacientes pueden consultar sobre dosis, formas de administración y posibles riesgos.
Digitalización con controles
Desde el sector profesional aclararon que no existe una oposición a la incorporación de nuevas tecnologías. De hecho, las farmacias santafesinas ya utilizan herramientas como la prescripción electrónica, la validación en línea y sistemas de seguridad digital.
“Compartimos la necesidad de incorporar herramientas tecnológicas, simplificar procedimientos administrativos y avanzar en la digitalización del sistema de salud”, expresó Monasterolo.
No obstante, indicó que cualquier proceso de modernización debe conservar los mecanismos de control y garantizar la intervención profesional.
El debate continuará mientras se conozcan los detalles definitivos del proyecto. Por el momento, el Gobierno nacional propone ampliar y flexibilizar los canales de comercialización, mientras los colegios farmacéuticos reclaman que cualquier modificación mantenga las garantías sanitarias vigentes.