Más Por: SOFIA ZANOTTI04/02/2026

Qué son y para qué sirven las tierras raras

Estos elementos metálicos son fundamentales para la tecnología moderna y la transición energética. Su uso crece en autos eléctricos, celulares, aerogeneradores y la industria aeroespacial.

Las llamadas tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos metálicos que, pese a su nombre, no siempre son escasos, pero sí difíciles de extraer y procesar. En los últimos años se volvieron estratégicos por su papel central en la tecnología, la industria y la transición hacia energías limpias.

Según un informe del grupo de investigación francés Cercle CyclOpe, la producción mundial de tierras raras pasó de 220.000 toneladas en 2019 a 390.000 en 2024, lo que representa un crecimiento del 77% en apenas cinco años. China concentra gran parte de esa producción, lo que genera tensiones geopolíticas y preocupación en Europa y Estados Unidos.

Cuatro elementos concentran el mayor valor económico del sector: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. Estos materiales se utilizan principalmente para fabricar imanes permanentes de altísimo rendimiento, conocidos como imanes de neodimio-hierro-boro, que son hasta diez veces más potentes que los tradicionales y permiten reducir tamaño y peso sin perder eficiencia.

Uno de los mayores consumidores de estos imanes es la energía eólica. Un solo aerogenerador marino puede contener hasta una tonelada de tierras raras magnéticas, claves para maximizar el rendimiento de los generadores.

La industria aeronáutica y de defensa también depende fuertemente de estos materiales. Cada avión de combate moderno requiere cientos de kilos de tierras raras, utilizadas en imanes capaces de soportar temperaturas extremas y en aleaciones livianas y resistentes.

En la vida cotidiana, las tierras raras están presentes en todos los teléfonos inteligentes. Mejoran la calidad de las pantallas, permiten el sistema de vibración y optimizan componentes internos. Se estima que cada celular contiene unos tres gramos de estos elementos, lo que equivale a miles de toneladas a nivel global cada año.

El sector automotriz es otro gran demandante. Los motores de vehículos eléctricos e híbridos utilizan entre 1,2 y 3,5 kilos de tierras raras por unidad. Incluso los autos con motor a combustión las emplean en convertidores catalíticos, donde elementos como el lantano y el cerio ayudan a reducir emisiones contaminantes.

Además, las tierras raras cumplen un rol clave en el refinado de petróleo, el pulido de vidrio, la medicina y la tecnología láser. El erbio y el neodimio, por ejemplo, se usan en láseres industriales y médicos, y también en espectáculos de luces, ya que permiten modificar la longitud de onda y el color del haz.

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