

El fin de una era: los bloqueos sindicales caen drásticamente de 75 a 8 casos anuales
SOFIA ZANOTTI

Entre 2021 y 2024, los bloqueos sindicales en empresas, una práctica que afectaba a numerosas pymes, pasaron de ser una forma de protesta común a una estrategia casi extinta. En 2021, se registraron 75 bloqueos, cifra que obligó a 6 pequeñas y medianas empresas a cerrar debido a las presiones y hostigamientos de los gremios, especialmente del Sindicato de Camioneros. Sin embargo, para finales de 2024, este tipo de protestas se redujo drásticamente a solo 8 casos anuales.

El cambio en la tendencia se puede atribuir a una serie de factores interrelacionados. La creación del Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB), en 2021, fue fundamental. Iniciado por Verónica Razzini, quien había sufrido un bloqueo de 90 días en su empresa por parte del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, este movimiento reunió a empresarios afectados por los bloqueos y les brindó asesoramiento legal para enfrentar las medidas sindicales. La abogada penalista Florencia Arietto jugó un papel crucial en el diseño de estrategias legales que permitieron presentar denuncias penales y obtener fallos judiciales favorables.

La presión judicial fue clave para cambiar la dinámica de las protestas. En 2022, el número de bloqueos descendió a 53, y la cantidad de empresas dispuestas a presentar denuncias creció, lo que resultó en la detención de varios sindicalistas y la apertura de juicios por extorsión. Un año después, los bloqueos siguieron cayendo, con solo 12 registrados en 2023.
En paralelo, el gobierno y la Justicia adoptaron medidas legales más estrictas. La sanción de la Ley Bases, que incluyó disposiciones para sancionar los bloqueos como “grave injuria laboral” y habilitar el despido con causa de quienes participaran en estas protestas, puso un freno adicional a la práctica. En 2024, la aplicación de esta ley y los fallos judiciales continúan inhibiendo los bloqueos, y aunque la CGT intentó oponerse, la Ley quedó firme.

La crisis que enfrentaron las pymes, junto con la resistencia organizada por el MEAB y el respaldo judicial, contribuyó a la caída de los bloqueos. Los sindicatos, especialmente el de Camioneros, han disminuido su uso de esta táctica de presión, especialmente después de que Pablo Moyano, uno de sus principales impulsores, renunciara a su puesto en la CGT.

Hoy, el panorama es radicalmente diferente: de las 75 protestas anuales en 2021, se pasó a solo 8 en 2024. A pesar de la disminución, la pregunta sobre el futuro de las protestas sindicales sigue en el aire, pero lo que parece claro es que el impulso hacia su extinción está más cerca que nunca.


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