La loca historia de Mateo Retegui: salió de River, se formó en Boca, casi deja el fútbol por el hockey y jugará la Eurocopa con Italia

Mateo Retegui estuvo a punto de dejar el fútbol para siempre y dedicarse al hockey, pero el cazador de talentos de Boca Juniors torció su destino y hoy jugará la Eurocopa 2024 con la camiseta de Italia

Deportes 13 de junio de 2024 ALEN GARCIA ALEN GARCIA
reteguijpg

Diego Mazzilli, quien lo encontró a los 11 años jugando para River Plate y, tras una loca historia cargada de causalidades y casualidades, lo convenció de que podría ser un gran futbolista profesional a los 16.

Retegui, el platinado de River que llamó la atención de Boca

Era diciembre de 2010 y los hombres de captación de Boca Juniors estaban en Brinkmann (Córdoba). Allí se jugaba la Copa Amistad de Oro, donde jóvenes de diferentes partes del país asisten para mostrar sus aspiraciones de ser futbolistas profesionales y los clubes más importantes aprovechan para hacer pruebas y observar. En aquella edición, el equipo que presentó River empató 1-1 con el Xeneize y un chiquito de pelo platinado llamó la atención de Diego.

En su cuaderno anotó las características físicas y técnicas del autor del gol para saber qué planes tenía para el futuro y se desilusionó al saber que ya estaba comprometido con el Millonario. "Nos tocó jugar contra River y me senté en la tribuna con mi carpetita. Empatamos 1-1 y el jugador que más se destacó del rival fue Mateo, que no sabía quién era, pero creo que tenía la camiseta número 8. Nos hizo el gol, jugó de volante con mucho recorrido, ida y vuelta, potente, pegada, buen físico. Yo solo anoté las características de juego que le había visto, su número y después tenía que averiguar quién era, con mucho tacto”, rememoró Mazzilli y continuó: "Esa camada de Boca y River eran muy amigos, entonces mandé a averiguar por intermedio de ellos quién era ese chico. Me dicen que es Mateo Retegui y que ya era jugador de River. No pude hacer nada porque estaba fichado".

i (1)

Primer aviso del destino: encuentro casual, elogios y una tarjeta de contacto
El Torneo Amistad de Oro quedó atrás y el nombre de Retegui quedó perdido en la libretita de Diego. Un mes más tarde, se fue de vacaciones a Pinamar y allí un amigo le comentó que "un pibe de River" andaba dando vueltas en la playa. “Era Mateo con un yeso, en malla, haciendo jueguitos. Me acerqué y él no me conocía. Le conté que estuve en el torneo con la ’99, le dije ‘qué partido que jugaste contra nosotros’ y le dejé una tarjeta mía, por las dudas. Él no se acuerda”, relata Diego.

Segundo aviso: un perro haciendo efecto mariposa y una gambeta al destino
Dos veranos más tarde, en la misma ciudad balnearia, Diego se encontraba con su familia sentado en la orilla del mar. De repente, un perro que se había escapado de sus dueños irrumpió en medio de su ronda y detrás llegó un hombre agitado persiguiéndolo y pidiendo perdón de antemano por el descuido. Entonces, su hija (jugadora de hockey) le tocó el brazo y le avisó que era el entrenador de Las Leonas. Claro, Chapa Retegui.

Diego rápidamente aceptó las disculpas y le preguntó por Mateo. Se sorprendió cuando su padre le confirmó que ya no jugaba al fútbol y que había optado por el palo y la bocha en el club San Fernando. "Se puso muy contento porque sabía quién era su hijo y también estaba sorprendido porque lo había estado siguiendo esos años. Me dijo que había dejado el fútbol por el hockey y que se destacaba mucho. También, que él siempre había querido que juegue al fútbol, pero que lamentablemente hubo algunos inconvenientes con River, no lo trataron bien y dejó de ir. Entonces le pregunté cuánto tiempo hacía que no competía y me dijo que se iban a cumplir dos años. Ahí, por dentro, dije ‘acá ataco’ porque en ese entonces quedabas libre si no firmabas planilla por dos años", relató el captador de talentos.

Diego le dijo que podía conseguirle una prueba en Boca y quedaron en encontrarse al día siguiente en la playa con Mateo, que estaba llegando a la costa esa noche. Todo parecía encaminarse y, si Mateo tenía ganas, podrían intentarlo. Pero un diluvio terrible truncó la cita y se desencontraron. Diego tuvo que volver a Buenos Aires y, otra vez, el destino postergó el amor entre el joven Retegui y el fútbol.

i (2)

Boca le abrió las puertas y Mateo Retegui demostró
La hija de Diego tuvo que darle una mano con la tecnología y, gracias a Facebook, pudo llegar a Mateo Retegui, para que su papá llegue a Chapa. Así quedaron en que el joven iría a La Candela y tendría una oportunidad. No era tiempo de pruebas y la Sexta era una categoría muy consolidada, pero aún así, con insistencia y goles, el pibe de Sanfer gustó en el hoy "Boca Predio".

Mazzilli explicó que el escenario era complicado: "La ‘99 de Boca venía de salir campeona en Novena, Octava y Séptima, era un equipazo, por ende, era difícil que cualquier jugador se meta en ese plantel. Veíamos 40 mil jugadores al año, traíamos muchos chicos de todo el país. Hacía dos años que Mateo no jugaba, le costó, pero sabíamos que lo teníamos que esperar. El primer amistoso hizo dos goles, jugando siempre como volante carrilero por derecha. Siguiente amistoso, goles. Bueno, se decidió que se lo iba a incorporar".

Después de tantos años intentando sumar al Xeneize a ese pibe que lo deslumbró en Brinkmann, estaba feliz: "Para mí era un logro importantísimo, porque era un refuerzo que de la nada lo estábamos sumando y además le estábamos sacando un jugador al clásico rival. Me acuerdo que me imaginé lo que iba a pensar River cuando vea que Mateo dijo que se iba a jugar al hockey y después fichó en Boca".

El día que cambió el destino de Retegui para siempre
Los años de inactividad se notaron y a Retegui le costó acomodarse. Le tocó ser suplente y se frustró al ver que pasaban las fechas y nunca lo citaban. Un domingo por la noche sonó el teléfono en la casa de Diego. Era Chapa. "Me dijo que tenía una mala noticia, que se quería morir porque Mateo iba a venir a despedirse al día siguiente".

La impotencia y la decepción lo empujaron a querer abandonar: "Te va a decir que no se ve jugando al fútbol. Consultó a un psicólogo deportivo y le dijo que se incline por el hockey. (Él era el técnico de Los Leones pero quería que juegue al fútbol, re loco). Me dijo que tenía su apoyo para que le diga lo que quiera. Entonces esperé e hice una estrategia para esperarlo en el predio. A penas llego a La Candena hablo con el de seguridad e hicimos todo un operativo, ja".

Diego le avisó a la gente de seguridad, a los utileros, a la psicóloga del club y planearon todo para que, después de que Mateo retire sus botines y salude a los trabajadores, vaya a despedirse de él. Allí, lejos de aceptar la decisión, apeló a tocarle el corazón y el orgullo: “Capaz que él se pensó que era un trámite rápido (la mamá estaba con el auto en marcha). Yo quería tocarle las fibras: ‘Gracias por tus palabras pero para mí, sos un cobarde’. Él abrió los ojos y yo seguí: ‘No te pusiste la camiseta de Boca, no debutaste en la Sexta, tu papá dejó la pretemporada con Los Leones, tu tío te acompañó siempre y, ¿vos te vas a ir sin debutar?".

Y continuó replicando el diálogo: “Yo pensé que después de todo lo que te esforzaste ibas a lograr debutar y después irte. Pero me decís que te vas ahora, como un cobarde, y no pensás en todos los chicos categoría ’99 que dejamos afuera y que vos ocupaste este lugar. Hay ocho mil chicos que quedaron en el camino y ahora no pueden fichar porque ya cerró el libro de pases”.

Las palabras de Mazzilli lo hicieron recapacitar. Su mamá, al ver que no volvía, bajó del auto. Allí los encontró abrazados y, al ver que en el club su hijo era valorado, lo alentó a que se tome un tiempo para pensar. No hizo falta demasiado, al día siguiente Retegui había confirmado su continuidad.

Enfocado en su carrera, el rendimiento de Retegui entró en curva ascendente
Una de las preocupaciones de Mazzilli era "la doble vida" que Mateo estaba llevando. Cada fin de semana Diego descubría su aventura con el hockey y lo encontraba en las planillas de San Fernando. Retegui era un atleta y el físico (y la juventud), conspiraban para que pudiera despuntar el vicio de jugar al hockey. Sin embargo, la alta exigencia hizo más frecuentes sus visitas a la sala de kinesiología y, sin dudas, se acercó el momento de elegir.

A pesar de ser parte de una familia de hockistas y con su padre a punto de ser el DT del oro olímpico de Los Leones, Mateo se decidió. Renunció a su club y al seleccionado juvenil.

Comenzó a brindarse al cien por ciento a su carrera como futbolista y la prueba más concreta fue bajarse de la gira de Argentina por Canadá, con la que soñaba hacía tiempo. "Arrancó en el banco de inferiores, se ganó el lugar, se metió en los titulares, le fue muy bien y lo convocaron a Reserva. Así, fue todo para arriba".

Te puede interesar
Lo más visto