EDITORIAL | Teodelina necesita concejales, no una campaña permanente
El intendente Joaquín Poleri tomó una decisión concreta frente a un problema concreto: la baja presión de agua que desde hace años genera reclamos y complicaciones. La Cooperativa presentó una alternativa técnica, el Municipio decidió poner recursos propios y se firmó un convenio para intentar avanzar con una solución.
Ahora falta el Concejo Municipal.
Y ahí empiezan las preguntas.
Porque mientras el Ejecutivo muestra una línea de trabajo y una decisión política sobre qué hacer con un problema de la ciudad, el Concejo parece demasiado ocupado en otras cosas.
Hay dirigentes que entendieron rápidamente cómo funciona una cámara de un teléfono, cómo se hace un reel, dónde pararse para una fotografía y cómo convertir cualquier actividad en una publicación de campaña.
Sería saludable que pusieran la misma dedicación en estudiar expedientes, conocer en profundidad el reglamento interno, respetar los procedimientos institucionales y generar proyectos propios para Teodelina.
Especialmente quien ocupa la Presidencia del Concejo.
Presidir un cuerpo legislativo no es sentarse en el centro de una mesa.
No es manejar una sesión como si fuera una reunión privada.
No es una plataforma para construir imagen personal.
Es una responsabilidad institucional enorme.
Quien preside tiene que conocer las reglas, garantizar que se cumplan, respetar a cada integrante del cuerpo y entender que el Concejo pertenece a los ciudadanos, no a quien circunstancialmente ocupa el sillón de la Presidencia.
Y cuando desde distintos sectores aparecen cuestionamientos sobre cómo se conducen las sesiones o cómo se interpreta el reglamento, la respuesta no puede ser otra foto, otro video o una nueva publicación en redes.
La respuesta tiene que ser institucional.
Ahora tendrán delante un convenio relacionado con algo mucho más importante que cualquier discusión partidaria: el agua de Teodelina.
Ahí veremos para qué está el Concejo.
Si está para estudiar, controlar, aportar y eventualmente mejorar una iniciativa.
O si está simplemente para esperar que el Ejecutivo gestione y después decidir si levanta o baja la mano.
Porque también hay que decir algo que pocas veces se plantea: ¿cuántas soluciones estructurales nacieron del propio Concejo?
¿Cuántos proyectos importantes para los próximos diez años de Teodelina fueron pensados desde esas bancas?
¿Cuántas veces vimos a los concejales anticiparse a un problema en lugar de aparecer cuando el problema ya estaba instalado?
La política local necesita mucho menos marketing y bastante más gestión.
Mucho menos reel y bastante más reglamento.
Mucho menos fotografía y bastante más preparación.
Poleri, en este caso, tomó una posición. Consiguió sentar al Municipio y a la Cooperativa alrededor de una misma solución y decidió comprometer fondos municipales.
Eso es gobernar: elegir prioridades y hacerse responsable de ellas.
Ahora les toca a los concejales.
Y particularmente a quien conduce el Concejo demostrar que detrás de las redes sociales existe también capacidad para conducir una institución.
Porque Teodelina no necesita dirigentes preocupados permanentemente por parecer que trabajan.
Necesita dirigentes que trabajen.
Y hay una diferencia enorme entre ambas cosas.
El agua es apenas el tema que hoy deja esa diferencia expuesta.
Oscar A. Canavese
Editorial
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