Pablo Poquet: 40 años llevando el folklore de Villa Cañás a los escenarios
Pablo Poquet lleva cuatro décadas vinculado al folklore y buena parte de su historia está ligada a los escenarios, la enseñanza y la formación de nuevas generaciones en Villa Cañás.
Durante una entrevista, recordó que comenzó cuando tenía apenas 9 años. Su primera aproximación fue casi casual: había recibido un bombo y acompañó a su hermana a una clase de folklore. Entró pensando en tocar el instrumento y terminó aprendiendo a zapatear.
La influencia familiar también tuvo un papel importante. Del lado materno había una fuerte relación con la danza y el teatro, mientras que los festivales folklóricos formaban parte de la vida cotidiana.
Con el paso de los años, aquella actividad infantil se transformó en una vocación y luego en un trabajo sostenido sobre los escenarios.
Poquet remarcó además que el concepto de folklore suele reducirse únicamente a la danza o la música, cuando en realidad comprende las costumbres, creencias, expresiones y formas de vida de los pueblos.
“Es la sabiduría del pueblo”, explicó durante la charla al referirse al origen de la palabra folklore.
Desde esa perspectiva, sostuvo que también forman parte del folklore las comidas familiares, las celebraciones populares, las formas de hablar, las tradiciones regionales y distintas prácticas que se transmiten de generación en generación.
Uno de los principales desafíos actuales, señaló, pasa por acercar ese universo cultural a niños y adolescentes en una época marcada por los celulares, las redes sociales y una oferta cada vez mayor de actividades.
Sin embargo, el semillero continúa activo. Según contó, actualmente alrededor de 30 chicos de entre 4 y 11 años participan de la actividad.
Para Poquet, la danza también ofrece un espacio diferente: permite encontrarse con otras personas, trabajar con el cuerpo y mantenerse durante varias horas alejado de las pantallas.
La evolución artística fue otro de los puntos abordados. El profesor explicó que actualmente la formación de un bailarín incluye técnicas provenientes de diferentes disciplinas y un mayor estudio de las características regionales.
También destacó la importancia de investigar antes de llevar una historia al escenario. Vestuario, música, movimientos y composición coreográfica deben responder, sostuvo, al contexto cultural que se intenta representar.
“Cada danza tiene una historia atrás”, sintetizó.
Después de 40 años de recorrido, Poquet mantiene el mismo objetivo que marcó buena parte de su trayectoria: preservar una expresión cultural que sigue transformándose, pero que conserva como eje la identidad y la memoria de los pueblos.