La reforma electoral reaviva un viejo debate que ya dividió a la política santafesina
La reforma del sistema electoral que actualmente debate la Legislatura de Santa Fe no es una discusión nueva. Hace 15 años, durante la gestión del entonces gobernador Hermes Binner, una propuesta con características muy similares ya había generado fuertes tensiones dentro del Frente Progresista.
El eje del debate gira en torno a la Boleta Única Papel, implementada en 2010 para reemplazar la tradicional boleta sábana. El objetivo de esa reforma fue eliminar el denominado "efecto arrastre", permitiendo que los electores pudieran elegir candidatos de diferentes partidos en cada categoría.
Sin embargo, poco después de su aprobación comenzaron las diferencias sobre el funcionamiento del sistema.
Uno de los principales impulsores de modificaciones fue el entonces diputado radical Santiago Mascheroni, actual secretario de Justicia de la provincia. Su propuesta buscaba reducir la cantidad de boletas de cinco a tres y agrupar determinadas categorías para favorecer el acompañamiento legislativo del gobernador electo.
El proyecto planteaba una boleta conjunta para gobernador, vicegobernador y diputados provinciales; otra para senadores departamentales; y una tercera para intendentes y concejales o presidentes comunales y comisiones comunales, según el caso.
Mascheroni argumentaba que ese esquema fortalecería la gobernabilidad al facilitar que el gobernador contara con una representación legislativa más sólida y, además, simplificaría el proceso de votación para los ciudadanos.
No obstante, la primera gran controversia se produjo incluso antes.
Cuando la Legislatura aprobó la ley que creó la Boleta Única, el radicalismo había logrado incorporar una cláusula transitoria para que el nuevo sistema comenzara a aplicarse únicamente en las elecciones generales y no en las PASO de 2011.
Al promulgar la norma, Hermes Binner vetó parcialmente ese artículo al considerar que las primarias y las elecciones generales integraban un mismo proceso electoral y debían utilizar el mismo mecanismo de votación.
La decisión provocó un fuerte malestar dentro de la Unión Cívica Radical. Durante la sesión legislativa que trató el veto, el bloque radical optó por abstenerse y algunos dirigentes llegaron a plantear la posibilidad de romper el Frente Progresista.
Finalmente, el veto quedó firme y la Boleta Única comenzó a utilizarse tanto en las PASO como en las elecciones generales de 2011.
Aunque el proyecto presentado posteriormente por Mascheroni perdió estado parlamentario, muchas de aquellas ideas reaparecieron en la actualidad dentro de las iniciativas impulsadas por sectores del oficialismo.
Entre los cambios que vuelven a discutirse figuran la reducción de cinco boletas a tres, la unificación de las categorías de gobernador y diputados provinciales y mecanismos que podrían generar un mayor efecto de arrastre electoral.
El debate vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo que atraviesa la política santafesina desde hace años: si el sistema debe priorizar la libertad del elector para elegir cada categoría por separado o introducir herramientas que fortalezcan la gobernabilidad mediante una mayor vinculación entre los cargos ejecutivos y legislativos.