

La UOM desafía a la CGT y avanza con un paro propio
SOFIA ZANOTTI

La Confederación General del Trabajo atraviesa su primera crisis interna a pocos meses de la renovación de autoridades. El detonante fue la decisión de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de convocar por su cuenta a distintos sindicatos para avanzar en la definición de un paro con movilización contra la reforma laboral que el Gobierno impulsa en el Senado.
La reunión fue citada para el próximo miércoles, a las 16, en la sede del gremio metalúrgico y es impulsada por su secretario general, Abel Furlán, alineado con el kirchnerismo. El encuentro se realizará sin el aval formal de la Confederación General del Trabajo (CGT) y contará incluso con la participación de organizaciones sindicales que no integran la central obrera.
La movida marca una clara diferencia con la estrategia del triunvirato que conduce la CGT, que por el momento prioriza el diálogo con el Gobierno nacional para introducir cambios en el proyecto antes de avanzar con una medida de fuerza. Desde la conducción cegetista no descartan un paro, pero entienden que aún hay margen para la negociación cuando el debate se reactive en la Cámara Alta.
Según fuentes del sector industrial, la postura de Furlán ya había sido anticipada semanas atrás. En diciembre, durante una reunión con dirigentes de la CGT, el líder de la UOM expresó su intención de avanzar con una protesta más contundente, posición que volvió a quedar expuesta tras la movilización realizada en Plaza de Mayo contra la iniciativa oficial.
La tensión no es nueva. En junio del año pasado, Furlán había reclamado un plan de lucha “sostenido y escalonado” contra el ajuste económico y, en otras oportunidades, se diferenció públicamente de la conducción mayoritaria de la CGT, cuestionando la falta de definiciones políticas más firmes.
Con este nuevo capítulo, la central obrera enfrenta un escenario de divisiones internas en un momento clave, con la reforma laboral en discusión y un delicado equilibrio entre la negociación institucional y la presión sindical en la calle.



















