Teodelina recuperó una fiesta del folclore y dejó una pregunta abierta: ¿qué hace el Concejo Municipal?
El regreso de una expresión cultural que convocó a toda la región
Después de varios años de ausencia, el folclore volvió a ocupar un lugar central en la agenda cultural de Teodelina. Y lo hizo con un salón completamente colmado, delegaciones de diferentes localidades y provincias, y un público que acompañó una propuesta que forma parte de nuestras tradiciones.
Detrás de esta recuperación estuvo el trabajo de la profesora Estefanía Melo, quien asumió la responsabilidad de impulsar nuevamente un encuentro que había quedado interrumpido tras la pandemia.
También corresponde destacar el acompañamiento de la Municipalidad de Teodelina, a través de la gestión del intendente Joaquín Poleri y de la Secretaría de Cultura. Porque apoyar estas iniciativas significa generar espacios para los artistas, promover nuestras tradiciones y permitir que la comunidad acceda a espectáculos de calidad.
La presentación de Ceibo, agrupación reconocida en el Festival de Cosquín, fue uno de los momentos destacados de una convocatoria que demostró que el folclore sigue teniendo un lugar importante en nuestra sociedad.
Pero mientras el salón estaba lleno y la cultura recuperaba uno de sus encuentros más representativos, surgió una pregunta que merece una respuesta institucional.
¿Dónde estuvo el Concejo Municipal?
Un acontecimiento de estas características, con trascendencia regional e interprovincial, bien podría haber recibido una declaración de interés cultural por parte del Concejo Municipal.
¿Se presentó algún proyecto para reconocerlo? ¿Hubo alguna iniciativa destinada a distinguir a sus organizadores? ¿Se consideró la importancia de recuperar este encuentro después de tantos años?
Si existió alguna declaración, sería importante que el cuerpo legislativo la difundiera. Y si no existió, cabe preguntarse por qué una manifestación cultural de semejante convocatoria no mereció ese reconocimiento.
Porque la tarea de un concejal no se limita a ocupar una banca, participar de una sesión o aparecer en una fotografía durante un acontecimiento público.
La función legislativa también implica observar lo que sucede en la comunidad, proponer iniciativas, reconocer el esfuerzo de sus instituciones y construir herramientas que trasciendan una gestión de gobierno.
A casi un año, ¿qué hicieron los concejales?
Y aquí aparece una discusión que va mucho más allá del encuentro folclórico.
Sería interesante que cada uno de los integrantes del Concejo Municipal de Teodelina pudiera responder una pregunta sencilla: ¿cuáles fueron sus proyectos más importantes durante este período?
No hablamos solamente de acompañar iniciativas impulsadas por el Departamento Ejecutivo. Hablamos de proyectos propios, de propuestas surgidas del trabajo legislativo y de decisiones que hayan producido un beneficio concreto para los vecinos.
La iniciativa del Buzón de la Vida, por ejemplo, puede representar una herramienta comunitaria válida. Pero se trata de un mecanismo que ya tiene antecedentes en numerosas localidades de Santa Fe.
Entonces, ¿qué otras propuestas originales se impulsaron? ¿Qué ordenanzas modificaron positivamente la realidad de Teodelina? ¿Qué proyectos vinculados con la cultura, la educación, el desarrollo económico o las instituciones locales nacieron de los propios concejales?
Son preguntas legítimas que deberían poder responderse con expedientes, proyectos presentados, ordenanzas sancionadas y resultados verificables.
La política no puede reducirse a una fotografía
En tiempos en los que la exposición pública parece ocupar cada vez más espacio, conviene recordar que la representación política exige algo más que presencia en las redes sociales.
Una fotografía junto a los vecinos no reemplaza un proyecto. Una publicación institucional no equivale a una ordenanza. Y las aspiraciones políticas personales, absolutamente legítimas en democracia, deben estar respaldadas por una trayectoria de trabajo.
Quien pretenda conducir los destinos de una localidad en el futuro debería poder mostrar qué hizo cuando tuvo la oportunidad de representarla desde una banca.
Y esto no constituye un cuestionamiento a una persona en particular. Es una exigencia que debería alcanzar a todos los integrantes del cuerpo legislativo, independientemente de su pertenencia política.
Porque los vecinos no eligen representantes para que simplemente ocupen un lugar en una mesa de sesiones. Los eligen para que trabajen, propongan, debatan y busquen soluciones a los problemas de la comunidad.
Reconocer la cultura también es hacer política
El regreso de este encuentro folclórico dejó una imagen contundente: un salón lleno, artistas sobre el escenario, organizadores comprometidos y una comunidad que respondió a la convocatoria.
La profesora Estefanía Melo y quienes trabajaron para recuperar este acontecimiento merecen que ese esfuerzo sea valorado.
El Ejecutivo municipal acompañó la iniciativa. Ahora bien, el Concejo también tiene herramientas institucionales para reconocer acontecimientos de estas características y promover su continuidad.
No se trata de entregar una distinción para cumplir con una formalidad. Se trata de comprender que la cultura forma parte del patrimonio de una comunidad y que su preservación requiere decisiones políticas.
Teodelina tiene artistas, instituciones, docentes, emprendedores y vecinos que trabajan permanentemente para hacer crecer la localidad.
La pregunta es si sus representantes legislativos están trabajando con la misma intensidad.
Porque al finalizar un período legislativo, lo que debería quedar no es una colección de fotografías, sino un conjunto de iniciativas capaces de demostrar para qué sirvió cada banca.
Y quizá sea momento de que el Concejo Municipal de Teodelina haga público un balance detallado de su trabajo.
¿Cuántos proyectos presentó cada concejal? ¿Cuántos fueron aprobados? ¿Cuántos surgieron por iniciativa propia? Y, fundamentalmente, ¿qué beneficios concretos produjeron para la comunidad?
La transparencia también consiste en rendir cuentas sobre el trabajo realizado.
El folclore volvió a Teodelina y el público respondió. Ahora sería oportuno que sus representantes también respondan, pero con hechos, proyectos y resultados.
Porque la cultura necesita acompañamiento, las instituciones necesitan reconocimiento y los vecinos necesitan representantes que puedan demostrar, con su trabajo, por qué ocupan una banca.
Oscar Andrés Canavese
Editorial | Novedades del Sur