Figacitas caseras: una receta fácil para hacerlas tiernas
Las figacitas de manteca forman parte de los panificados tradicionales de las panaderías argentinas y también pueden prepararse en casa con pocos ingredientes. El procedimiento requiere principalmente respetar el amasado, los tiempos de levado y una cocción breve para evitar que la miga pierda humedad.
Para esta preparación se necesitan 500 gramos de harina 000 o 0000, 25 gramos de levadura fresca o 10 gramos de levadura seca, una cucharada de miel o azúcar, 10 gramos de sal fina, 50 gramos de manteca pomada y 250 mililitros de agua tibia.
El primer paso consiste en colocar la levadura junto con la miel o el azúcar en unos 100 mililitros del agua tibia. La mezcla debe reposar alrededor de diez minutos. Cuando comienza a generar espuma, está lista para incorporarse al resto de los ingredientes.
Por otro lado, la harina se coloca en un recipiente amplio junto con la sal. Luego se suma la manteca pomada y se trabaja con las manos antes de incorporar la levadura y el agua restante.
Una vez unidos los ingredientes, la masa debe trabajarse durante unos diez minutos. El objetivo es conseguir una preparación uniforme, lisa y elástica. Después se coloca dentro de un recipiente, se cubre y se deja reposar aproximadamente una hora o hasta que aumente considerablemente su volumen.
Cumplido el primer levado, la masa se desgasifica suavemente y se divide en porciones parejas. Una referencia práctica es preparar piezas de unos 50 gramos, aunque el tamaño puede modificarse de acuerdo con el uso que se les quiera dar.
Los bollos se acomodan sobre una placa previamente enmantecada, dejando separación entre ellos. En este punto comienza el segundo levado: deben permanecer cubiertos durante aproximadamente 30 minutos.
Antes de llevarlas al horno, se pueden pincelar con un poco de leche. Este procedimiento ayuda a obtener una superficie levemente dorada. La cocción se realiza en horno precalentado a 180 grados durante entre 15 y 20 minutos.
Uno de los puntos a tener en cuenta es no prolongar innecesariamente el horneado. Las figacitas deben retirarse cuando comienzan a tomar color, ya que una cocción excesiva puede reducir la humedad de la miga.
Además, conviene evitar abrir el horno durante los primeros minutos de cocción. Una vez listas, deben enfriarse antes de guardarlas.
En este marco, pueden utilizarse para preparar sándwiches de fiambre, hamburguesas, desayunos o meriendas. Una vez frías, la recomendación es conservarlas en una bolsa o recipiente bien cerrado para mantener su textura durante más tiempo.