Consultoras estiman una inflación cercana al 2% para julio
La inflación de julio se habría mantenido cerca del 2%, de acuerdo con las estimaciones de distintas consultoras privadas, que proyectan una variación de entre 1,9% y 2,1%.
El dato oficial todavía no fue publicado, por lo que las cifras corresponden por el momento a proyecciones.
Las estimaciones están en línea con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que ubicó la inflación esperada para julio en torno al 1,9% y 2%.
De confirmarse esos valores, el Índice de Precios al Consumidor nacional se mantendría en niveles similares a los de junio, cuando registró una suba del 1,9%.
Entre los factores que habrían tenido mayor incidencia durante julio aparecen las vacaciones de invierno y el incremento de los gastos relacionados con turismo y recreación.
La consultora C&T señaló además una mayor incidencia de los componentes estacionales y de la inflación núcleo, mientras que los precios regulados tuvieron un comportamiento más moderado.
“Como suele suceder en los meses de julio, los componentes vinculados al turismo se aceleraron por la influencia de las vacaciones de invierno, a lo que se sumó el Mundial de fútbol, que impactó en los pasajes de avión especialmente. Esto explicó la dinámica del componente estacional”, indicó la consultora.
Otro elemento seguido por los analistas fue la evolución del dólar. Entre fines de junio y comienzos de julio, el tipo de cambio registró una suba cercana a los $100, movimiento que podría haber tenido un traslado parcial hacia algunos precios.
La evolución de los últimos meses muestra una desaceleración respecto de marzo, cuando la inflación había alcanzado el 3,4%.
Posteriormente, el IPC fue del 2,6% en abril, descendió al 2,1% en mayo y llegó al 1,9% en junio.
El resultado de julio será seguido especialmente por el Gobierno nacional, que busca consolidar la desaceleración de los precios como uno de los principales indicadores de su programa económico.
Para los hogares del sur de Santa Fe, el dato tendrá impacto directo en la evolución del costo de vida y permitirá observar si la desaceleración también continúa reflejándose en alimentos, servicios y otros consumos habituales.