El avance de la derecha en América Latina y el peso del voto antisistema
El mapa político de América Latina atraviesa una nueva etapa, marcada por el crecimiento de gobiernos y dirigentes identificados con sectores de derecha. Sin embargo, para el analista internacional Luis Rosales, detrás de ese fenómeno existe otro componente que resulta determinante: el rechazo de una parte del electorado al sistema político tradicional.
En su análisis, Rosales plantea que no todos los dirigentes que llegaron al poder recientemente pueden ser incluidos dentro de una misma categoría. Mientras algunos representan estructuras políticas consolidadas, otros construyeron sus campañas cuestionando a los partidos, las instituciones y las dirigencias tradicionales.
Para el periodista, allí aparece el concepto de “candidato antisistémico”: una figura que busca presentarse por fuera de las estructuras tradicionales y que transforma las críticas recibidas en un elemento para fortalecer su relación con el electorado.
Según su interpretación, estos liderazgos suelen concentrarse en el problema que domina la agenda de cada país.
Rosales menciona como ejemplos los casos de Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina. En cada experiencia, señala, hubo propuestas asociadas a problemas concretos como el empleo, la seguridad o la economía, acompañadas por un discurso crítico hacia la política convencional.
El escenario latinoamericano
El análisis repasa además la situación política de distintos países de la región.
En Honduras gobierna Nasry “Tito” Asfura, mientras que Nayib Bukele continúa al frente de El Salvador. Colombia inició una nueva etapa con Abelardo de la Espriella, dirigente conservador que llegó a la presidencia sin haber ocupado previamente cargos públicos.
En Ecuador gobierna Daniel Noboa, mientras que en Perú la elección de Keiko Fujimori mantiene una orientación política distinta respecto de otros gobiernos de la región.
Bolivia también experimentó un cambio con la llegada de Rodrigo Paz, mientras que Paraguay continúa bajo la presidencia de Santiago Peña.
Argentina, por su parte, mantiene a Javier Milei como una de las principales referencias de los movimientos libertarios de la región, mientras que José Antonio Kast conduce Chile desde marzo de 2026.
Rosales considera que algunos de estos dirigentes combinan posiciones de derecha con discursos de ruptura frente al sistema político, aunque aclara que esa característica no puede aplicarse de igual manera a todos los casos.
¿Derecha o rechazo al sistema?
La principal pregunta que plantea el análisis es si los resultados electorales recientes responden a una transformación ideológica profunda de las sociedades latinoamericanas o si representan principalmente un voto de rechazo hacia las estructuras políticas tradicionales.
Para Rosales, ambos fenómenos pueden coexistir.
En ese contexto, sostiene que el avance de gobiernos identificados con la derecha podría abrir una nueva etapa de coordinación política entre países de la región.
El analista incluso plantea la posibilidad de recuperar proyectos de integración económica continental similares a los debatidos durante décadas anteriores, aunque adaptados al nuevo escenario político.
Se trata, de todos modos, de una interpretación sobre un mapa regional que continúa modificándose y en el que las diferencias políticas, económicas e institucionales entre los países siguen siendo importantes.
Para Argentina y especialmente para las provincias productivas como Santa Fe, estos cambios también pueden tener impacto en temas vinculados al comercio exterior, los acuerdos regionales, las exportaciones y la relación económica con los principales mercados latinoamericanos.