Un incendio reveló graves condiciones en un geriátrico clandestino de Santa Fe
Un incendio registrado el miércoles por la mañana permitió descubrir las condiciones en las que vivían adultos mayores y personas con discapacidad dentro de un establecimiento que funcionaba sin habilitación en el barrio Nuevo Horizonte, en la ciudad de Santa Fe.
La intervención de bomberos, policías y trabajadores municipales dejó al descubierto una situación de hacinamiento, falta de alimentos y presuntas irregularidades en el manejo del dinero, la documentación y las pertenencias de las personas alojadas.
La Policía de Investigaciones detuvo a un empleado que realizaba tareas de cuidado en el lugar. La Justicia provincial inició una investigación para determinar quiénes eran los responsables del establecimiento y si existieron delitos contra los residentes.
Tras el operativo, seis de las siete personas alojadas fueron trasladadas con la asistencia de trabajadores sociales de la Dirección de Acción Social de la Municipalidad de Santa Fe.
Los residentes fueron derivados a la Casa Beata Clara Bosatta, ubicada sobre avenida Blas Parera al 7700. Según la información difundida, habían llegado al establecimiento clandestino luego de ser asistidos en hospitales públicos.
Un residente dijo que provocó el incendio para pedir ayuda
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, el incendio habría sido iniciado por uno de los residentes. El hombre, identificado como Héctor, aseguró que tomó esa decisión para llamar la atención de las autoridades.
“Lo hice para llamar la atención porque no nos alimentaban hacía cuatro días”, expresó en declaraciones al medio Aire de Santa Fe.
El residente sostuvo que le habían prometido alojamiento, atención y comida, pero afirmó que las condiciones eran completamente diferentes.
“Me dijeron que acá iba a estar bien, que no me iba a faltar nada, que iba a comer bien y me iban a atender. Fue todo al revés”, señaló.
Denuncias por retención de jubilaciones y documentos
Otro de los residentes, identificado como Miguel Ángel, afirmó que pagaba una cuota mensual de 300.000 pesos. Además, denunció que los encargados del establecimiento tenían su tarjeta bancaria y retiraban directamente el dinero de su jubilación.
“Me sacaron la tarjeta y el encargado retiraba el dinero”, aseguró el hombre, quien había ingresado al lugar luego de permanecer internado por una neumonía en el Hospital Sayago.
Luis César Arriola, un hombre de 80 años y exchofer de colectivos, manifestó que permaneció durante dos años sin documentación y sin posibilidad de comunicarse con otras personas.
“Me tienen secuestrado”, sostuvo.
También aseguró que no recibía atención médica, no podía abandonar el establecimiento y llevaba varios días sin comer.
“Hace cuatro días que no comemos. No hay azúcar, no hay yerba, no hay pan, no hay nada”, relató.
El hombre denunció además malos tratos verbales y psicológicos y afirmó que, desde su ingreso, le retuvieron sus documentos, dinero y pertenencias.
“Estoy a merced de ellos. No toco un peso argentino ni moneda de ningún lado hace un par de años”, declaró.
Todas estas acusaciones forman parte de la investigación judicial y deberán ser corroboradas por las autoridades.
Hacinamiento y escaso mobiliario
Las imágenes tomadas después del incendio mostraron varias camas colocadas dentro de una misma habitación, escaso mobiliario y pertenencias acumuladas.
En el patio interno del inmueble quedó un colchón parcialmente quemado, elemento que habría originado la intervención de bomberos y fuerzas de seguridad.
Un vecino también declaró que su hija prestaba dinero a uno de los empleados para que pudiera comprar alimentos para los residentes.
“Es muy feo todo, son abuelos que no tienen recursos para sobrevivir”, lamentó.
Mientras continúa la investigación, la Justicia intenta establecer quién administraba el lugar, cómo ingresaban los residentes y qué ocurrió con sus jubilaciones, documentos y pertenencias.
Por el momento, no se difundió públicamente la versión de los responsables del establecimiento.