River suma obras, pero pierde en la cancha
River atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años. La derrota frente a Vélez profundizó una racha negativa que ya suma 12 caídas en los últimos 20 partidos y dejó bajo análisis la continuidad de Marcelo Gallardo al frente del equipo.
El presente deportivo contrasta con el crecimiento institucional. En las últimas semanas, el club presentó una nueva camiseta alternativa, inauguró un restaurante en el estadio, anunció acuerdos internacionales y confirmó la ampliación del Monumental, que será techado y ampliará su capacidad a 101.000 espectadores. Son avances que fortalecen la estructura económica y proyectan a la institución a largo plazo.
Sin embargo, en este marco, el debate se trasladó al campo de juego. Las dificultades para convertir se repiten partido tras partido y la falta de refuerzos específicos en la delantera quedó expuesta. Ante Vélez, el equipo volvió a mostrar escasa producción ofensiva y casi nula presencia en el área rival.
El cuestionamiento no se limita al cuerpo técnico. También alcanza a la dirigencia encargada del fútbol por el diagnóstico realizado en el último mercado de pases. River no incorporó delanteros de peso pese a que la necesidad era evidente, y hoy esa decisión impacta directamente en los resultados.
El club mantiene orden financiero y una estructura sólida, algo poco habitual en el contexto del fútbol argentino. Pero en instituciones de esta magnitud, el eje central sigue siendo el rendimiento deportivo. Y hoy, River no logra sostenerlo.