Por: SOFIA ZANOTTI01/02/2026

Milei, del discurso disruptivo al político de siempre

El presidente combina gestos de show con silencios sobre problemas estructurales, en una lógica que recuerda a viejas prácticas de la política argentina.
 

A dos años de gestión, el presidente Javier Milei mantiene una imagen pública que, según el analista Darío Lopérfido, oscila entre la provocación mediática y una conducta tradicional de la política local. Lejos de consolidar un liderazgo disruptivo, su estilo parecería hablarle principalmente a su núcleo de seguidores.

En este marco, Lopérfido cuestiona las apariciones artísticas del mandatario —como sus participaciones junto a Fátima Florez— y plantea que ese perfil resulta disonante frente a una realidad social compleja, marcada por pobreza, inseguridad y un sistema educativo en retroceso. Para el autor, cuando el presidente se muestra como showman, no amplía su base de apoyo ni mejora su imagen ante quienes atraviesan dificultades cotidianas.

Además, señala ausencias notorias en la agenda pública. Mientras la Patagonia enfrenta incendios de gran magnitud, el Gobierno no logra comunicar con claridad cuál es su política ambiental. En ese sentido, el especialista traza un paralelismo con el menemismo y recuerda que Carlos Menem también cultivó una imagen frívola en tiempos de crisis, con consecuencias conocidas.

“La realidad ignorada prepara siempre su venganza”, advertía José Ortega y Gasset, una frase que Lopérfido retoma para subrayar la responsabilidad de los gobernantes de enfrentar y explicar los problemas, no de ocultarlos. En Argentina, sostiene, el Ejecutivo se concentra casi exclusivamente en la economía y deja en segundo plano áreas sensibles como jubilaciones, seguridad y políticas sociales.

Finalmente, el análisis remarca que dos años constituyen un plazo razonable para pasar del diagnóstico a la rendición de cuentas. La sociedad espera explicaciones claras sobre qué se está haciendo en cada área y una conducción más empática, capaz de comprender y acompañar las dificultades reales de la población.