El reencuentro del Irízar con su gran amor: el océano Antártico

Política 20 de enero de 2018 Por
Desde los primeros días de enero, el rompehielos participa de la Campaña Antártica de Verano 2017/18. Tiene un rol clave en el abastecimiento de las bases argentinas en la zona.
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El hielo compacto que cruje y se quiebra, invitando a seguir viaje. Un momento apenas dentro de una larga travesía. Pero que, sin embargo, tiene mucho de símbolo para un buque polar que esperó diez años para volver a ser el protagonista de la escena. Luego de diez años, el Almirante Irízar está de regreso en el territorio que mejor conoce: el océano Antártico.

El rompehielos partió de Ushuaia a comienzos de enero. Ahora navega por el mar de Wedell, muy cerca de la base antártica Marambio. Ayer, aprovechó sus cualidades polares al máximo: con su proa abrió un surco entre el pack de hielo para que otro barco argentino, el aviso ARA Estrecho de San Carlos, pudiera avanzar sin inconvenientes. La técnica se llama "Navegación en convoy" y fue la primera vez que el Irízar la lleva a cabo.


Entre los packs de hielo. El aviso ARA Estrecho de San Carlos, durante la navegación en convoy por la Antártida junto al rompehielos ARA Almirante Irizar. (Gaceta Marinera)

Días atrás, y como parte de la Campaña Antártico de Verano 2017/18, el rompehielos recibió a las 53 personas que residieron en la base Esperanza hasta ser relevadas por la nueva dotación. Fue otro momento cargado de simbolismo: se trató del primer contingente en abordar el rompehielos luego de pasar una temporada en el continente antártico.

En la etapa inicial de su recorrido antártico, el Irízar visitará las bases Marambio, Petrel, Cámara y Orcadas. También realizará el aprovisionamiento de la base Belgrano II, el mayor desafío de navegación de todo el viaje. La ausencia del rompehielos durante estos 10 años convirtió esa tarea en un desafío logístico: ante la imposibilidad de avanzar por la falta de un buque capaz de quebrar el hielo compacto, se llegó a arrojar la carga desde un avión.


El rompehielos ARA Almirante Irizar, en cercanías de la base Marambio. (Gaceta Marinera)

La segunda parte incluye un regreso a Ushuaia, el 10 de febrero, para reaprovisionarse. El 14 volverá a la Antártida para llegar a las bases Petrel, Marambio, Cámara, Brown, Frei, San Martín, Groussac, Carlini, Esperanza y Orcadas.


El rompehielos ARA Almirante Irízar, quebrando los packs de hielo antártico. (Gaceta Marinera)

El rompehielos, que se encuentra bajo la dirección del capitán de fragata Maximiliano Mangiaterra, transportará a lo largo de la Campaña Antártica de Verano 2017/18 un total de 6.187 toneladas de víveres, 432 tambores de combustibles, 292 tubos de gases (entre nitrógeno, helio, oxígeno y acetileno) y 87.178 toneladas de carga general.

La dotación está compuesta por 173 personas a las que se sumaron, en este viaje, otras 13 para las tareas propias de la navegación.

Además se encuentran a bordo 95 personas que se ocuparán del trabajo de descarga de material y las dotaciones de las bases Esperanza, Belgrano II, Petrel y el refugio Groussac. El Irizar cuenta, además, con 13 laboratorios adaptados especialmente para el estudio de glaceología, meteorología, química, microbiología, biología marina y oceanografía.

Es la primera misión antártica que cumple el Irízar luego del incendio ocurrido el 10 de abril de 2007, cuando estaba a 250 kilómetros de la costa con 296 tripulantes a bordo. La reparación, entre polémicas por su demora, tardó casi diez años y costó casi US$ 150 millones.

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