El pelotudo de Cristina

Editoriales 24 de enero de 2017 Por
Vergüenza ajena. Lo primero que uno siente al escuchar el diálogo entre Cristina y Parrilli es vergüenza ajena. Es una pornográfica exhibición de impunidad y humillación de quien fue dos veces presidenta de la Nación y quien fuera el jefe de la inteligencia de este bendito país. Le recomiendo que no se lo pierda. Es un logro de Luis Majul y lo vamos a escuchar completo para que no haya dudas.
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Escuche y después le doy mi opinión…
Primera aclaración. Este audio es absolutamente legal porque la intervención del teléfono del pelotudo de Cristina fue ordenada por un juez. La charla es del 11 de julio del 2016 y si me atrevo a decirle pelotudo a Oscar Parrilli, con perdón de la grosería, es porque así lo llama su jefa política sin que el atine ni siquiera a corregirla o a manifestar incomodidad. Confieso que me quedé corto. Yo le dije el viernes que solo me había atrevido a llamarlo “mayordomo” porque toda la información disponible decía que era de una obsecuencia sin antecedentes, que era un chupamedias de esos que ganan todos los premios al alcahuete. Se arrastraba ante una orden de Cristina. Lo cierto es que Parrilli ya tuvo la misma actitud con Menem, con Duhalde, con Néstor y también con Cristina. No sé cómo lo llamaban los anteriores presidente peronistas. Pero ella lo llama pelotudo y sabrá porque lo dice. Lo conoce muy bien. Para tratar de entender qué quiso decir Cristina fui a buscar la definición de la Real Academia Española de la palabra “Pelotudo”. Dice así: Dicho de una persona que tiene pocas luces. Lerdo. Parsimonioso. Tonto. Irresponsable. Insulto”.
Ahora me quedó claro lo que quiso decir Cristina con su insulto. Hace 34 años que hago periodismo político. Y si hay algo que nunca pude comprender es como una persona se convierte en un felpudo. Como un político que se supone pelea por la dignidad de las personas es incapaz de pelear por su propia dignidad.
Esto también confirma que una vez más, los periodistas que no nos pusimos la camiseta kirchnerista, teníamos razón en todo y nos quedamos cortos en algunos temas. La corrupción denunciada tenía magnitud pero nunca imaginamos las dimensiones colosales que se descubrieron después. Hablo del gobierno más corrupto de la historia democrática y de las montañas de dólares sucios y propiedades que nos robaron a todos los argentinos.
Todos sabíamos que Néstor y Cristina eran maltratadores. Públicamente lo demostraban contra los que tenían la osadía de contradecirlos pero también eran malos bichos con su propia tropa, jamás un agradecimiento, siempre un reproche y un insulto que degrada. A Julio de Vido llegaron a pegarle una cachetada y a mandarlo a comprar cigarrillos. A varios, Néstor Kirchner los manoseaba como si fuera un juego pero siempre el que manoseaba los traseros, era el a sus funcionarios. Jamás al revés. Eran juegos peligrosos. Los más dignos se fueron del gobierno entre otras cosas por ese trato típico de monarcas a sus súbditos. Hasta acá lo que tiene que ver con las relaciones interpersonales que hablan mucho de la condición humana y de la moral de cada personaje.
Pero hay más informaciones para este boletín. Porque este audio tiene complicaciones por todos lados para Cristina.
Primero porque dice en referencia a Antonio Stiuso: “a este caradura hay que matarlo”. Es una expresión que coincide con las denuncias del jefe de los espías kirchneristas que declaró ante la justicia que Néstor y Cristina querían matarlo y que lo mataron o mandaron matar al fiscal Alberto Nisman. Es más, luego del asesinato de un agente de inteligencia llamado Lauchón Viale que reportaba a Stiuso y de un ataque criminal contra Javier Fernández, Stiuso dice que le encargaron a Mario Ishii, intendente de José C. Paz que le sacara de encima a esta gente.
Como si esto fuera poco, Cristina comete un sincericidio cuando le dice a PP (el pelotudo de Parrilli) que busque “todas las causas que le armamos” a Stiuso. Después, de inmediato, recapacita, tal vez sospecha que la pueden estar escuchando y corrige: “las denuncias que le presentamos”. PP le confirma que son 8 denuncias y ambos coinciden en identificar a los jueces porque ninguna causa avanzó.
En otra parte de la reveladora charla, Cristina le pregunta a PP “¿A quién le armamos carpetazos nosotros” y PP contesta después de 4 segundos de silencio: “A Nadie, a nadie, era “El” (por Stiuso y no por Néstor) el que las armaba”. La parte en donde PP se muestra módicamente valiente es cuando se atreve a contradecir a la reina que le reclama traer a Paco (por Francisco Larcher) y a Icazuriaga (por Héctor, el Chango) ambos jefes políticos de los espías puestos por Néstor. “Yo no sé si es conveniente”, dice PP con tonito de “Cristina si ellos prenden el ventilador, vamos todos presos”. De todos modos ella insiste en que Larcher e Icazuriaga den la cara. Hoy ambos están alejados de la militancia y con un perfil más bajo que la autoestima de PP.
Cristina reta a Parrilli porque no leyó los diarios por internet, le pregunta a los gritos en donde está y con voz temblorosa PP dice primero que está en su auto en Neuquén y después que está en la casa de su hijo. Eso con diferencia de 15 segundos. Ella le ordena que se vaya a su casa y se ponga a trabajar. “Estas lento de reacción”, lo amonesta una vez más.
Es una tragicomedia que desnuda muchas mentiras y relatos presuntamente heroicos del ladriprogresismo. Hoy Diego, mi hijo, me dijo que esto era tan revelador de cómo eran estos muchachos, como los bolsos de José López y los dólares termosellados de Florencia.
Como corresponde a su carácter de funcionario, el fiscal Guillermo Marijuan denunció a Cristina y a PP por “abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y falsa denuncia según los artículos 245 y 248 del Código Penal”.
De todos modos, es el día de suerte de la ex presidenta. El sorteo de la denuncia cayó en el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello, ambos de clara militancia kirchnerista. Picardi es el que debe definir en primera instancia si imputa o no a Cristina. Picardi fue funcionario del ministerio de justicia de Cristina, aportante para la campaña del Frente para la Victoria e integrante de La Cámpora y Justicia Legítima. ¿Serán motivos para excusarse o demostrará su lealtad rechazando la denuncia de Marijuan? Pronto lo veremos. En el audio tanto Cristina como PP se auto inculpan. Casi es una confesión de partes. Son palabras que además, le dan más credibilidad a las denuncias de Stiuso. Y aumentan la posibilidad de descubrir a los espías paralelos. Pero esto recién comienza. Es probable que Cristina tenga razón y Parrilli esté lento de reacción y sea demasiado tonto. Lo grave es que ella es demasiado viva. Hasta que haya juicio, castigo y condena a la culpable.

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