Jorge Fandermole: "Uno nunca espera que lo premien"

Entretenimiento 30 de septiembre de 2019 Por
El cantautor local recibió el premio del fondo nacional de las artes, uno de los más prestigiosos del país.
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El cantautor Jorge Fandermole se convirtió en el segundo artista de la ciudad en recibir el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (la primera fue la escritora Angélica Gorodischer), uno de los más prestigiosos del país creado en 1963 para reconocer la trayectoria de quienes realizan un aporte a la cultura argentina. Fandermole, parte de la historia musical de la ciudad y una de las figuras de la Trova Rosarina, destacó el carácter amplio y federal de la premiación al entregar el galardón a alguien que como él no reside en Buenos Aires, así como la distinción a otras manifestaciones de la cultura como fue el premio otorgado a los artesanos de la comunidad chané de Salta.

Autor de una extensa obra que fue interpretada por referentes como Mercedes Sosa, Jairo, Ana Belén, Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré, entre muchos otros, Fandermole destacó el carácter de un trabajo hecho en equipo a lo largo de casi 40 años. "Yo no soy estrictamente un solista, a pesar de que me considero un cantautor, pero en realidad me vengo desarrollando en grupos desde hace mucho tiempo. Yo dejé muy claro eso en mi agradecimiento porque me parece que esa forma de laburo es la que me dejó crecer artísticamente", afirmó.

—¿Qué significa este premio que también recibieron referentes de la cultura, como Borges, Discépolo o Griselda Gambaro?

—Primero, para mí es un premio inesperado. Nunca uno espera que lo premien. A mí me enorgullece, me honra, es un premio importante otorgado por una institución que viene sosteniendo un programa, con diferencias, pero sostenidas a lo largo de los gobiernos desde hace muchísimos años. El Fondo Nacional de las Artes sigue siendo una institución distinguida por los proyectos de formación de los artistas, especialmente los que son del interior que están un poco más alejados de los recursos que concentra Buenos Aires. Por otro lado he recibido un crédito del Fondo Nacional de las Artes que me sirvió para conseguir un estudio; anteriormente fui beneficiario de un programa de apoyo a la producción creativa que me permitió en los años 90 terminar un repertorio y mi primer disco de producción independiente en 2002. Estoy muy agradecido porque la ayuda del Fondo fue decisiva en varias oportunidades. Lo que lo sintetiza es lo honrado que me siento y lo orgulloso que me pone. Y fue un enorme orgullo y emoción que me haya entregado el premio el director del área de música, Marcelo Moguilevsky, que es un músico excepcional y un artista al que admiro profundamente. Siempre uno espera ser un destinatario digno de una distinción de este tipo. Además el Fondo Nacional de las Artes tiene un programa muy estable a lo largo de los años.

 

—¿Qué valor extra tiene el premio al otorgarse a alguien que no es de Buenos Aires?

—Este año fueron reconocidos cinco artesanos de la comunidad chané salteños cuyas especialidades son las máscaras de madera y que son parte de una cultura en peligro, no solamente con lo que tiene que ver con lo artístico, sino también con el sustento de la comunidad. Con sus artesanías de algún modo ponen de manifiesto su presencia y el riesgo de extinción de sus hábitats. Esto me parece que es poner el foco en situaciones complejas y alejadas del centro que es Buenos Aires. Que se lo den a un músico del interior probablemente tenga un significado particular también. Creo que debe haber mucha gente en condiciones de ser premiada.

—Rosario tiene grandes figuras de la música y vos fuiste parte de la trova. ¿Qué hace que la ciudad potencie o impulse este tipo de aptitudes?

—Me cuesta definir cuáles son esos rasgos tan específicos que hacen a un ámbito en particular, pero cada ciudad me parece que tiene una fisonomía que va más allá de lo estrictamente paisajístico, que va mucho más allá de su personalidad. Me parece que Rosario tiene ciertas posibilidades que tienen que ver con su dimensión, con su escala, que es una escala y una condición que se va perdiendo, es una ciudad que está al mismo tiempo lejos y cerca de Buenos Aires. Además hay que reconocer que Rosario tuvo un sostenimiento a largo plazo de los proyectos culturales oficiales. A mí me tocó laburar con Pichi De Benedictis, compañero músico que fue alguien que ingresó a Cultura cuando pasaba a ser secretaría, con un presupuesto propio, y presentó un plan cultural. Todos los que vinieron detrás fueron tipos que siguieron una línea en relación a la gestión cultural hasta llegar a Chiqui González, que fue tan trascendente lo que planteó en la ciudad y en la provincia. Si a eso le sumás que la gente es inquieta, que puede desarrollarse en todas las disciplinas artísticas, se dan esos resultados. Creo que también hay mucho de azar en lo que te toca. Nosotros veníamos a de varios años de dictadura, se volvía a la democracia. Hay una serie de acontecimientos que tienen que ver con nuestras decisiones o deseos.

—¿Qué falta hacer?

—Me parece que hay una parte que a uno le falta que es la perspectiva. Uno ve lo inmediato, pero creo que una de las cosas singulares que se han hecho son los proyectos a largo plazo que fueron coherentes, en algunos casos a los ponchazos, en otros casos con ciertas cosas que faltaron, hay mucha gente que participó en los procesos culturales que necesita ser formalizada en sus trabajos. Me parece que este interés que han tenidos las políticas culturales de una ciudad deberían seguir, evaluar críticamente logros y cosas pendientes y seguir adelante. Porque si uno compara con Córdoba, por mencionar otra ciudad, te das cuenta de la diferencia que hay respecto del esfuerzo y la energía que están puestos en cultura, del mismo modo que se puso en salud. No es que esté todo bárbaro, pero esas cosas se notan y deberían seguir. Me parece que los artistas deberían seguir siendo consultados sobre sus necesidades y proyectos, deberían seguir considerando a la cultura como toda actividad humana, todo lo que se desarrolla individual y comunitariamente.

Un trabajo en equipo

Jorge Fandermole destacó que su trabajo siempre se desarrolló en equipo, algo que le permitió “crecer artísticamente”, tal como ocurrió casi desde sus inicio, como lo indica la foto junto a Iván Tarabelli, Fito Páez, Carlos Velloso Colombres y Tuti Branchesi. “A diferencia de algunos otros premios, en mi caso, yo estuve siempre ligado a proyectos colectivos. Tengo que reconocer que los logros míos estuvieron ligados a trabajos con otros músicos. Me parece que esa forma de laburo es la que me dejó crecer artísticamente”, dijo el músico local.

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