Qué hacían en Argentina los narcos colombianos más temidos

Judiciales 10 de septiembre de 2019 Por
Cargamentos robados, ex esposas en barrios VIP y fugas increíbles, detrás de “Don Lucho” Caicedo Velandia, “El Loco” Barrera Barrera y “El Mono” Álvarez Meyendorff.
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Los dos hombres salieron esposados del Alto Palermo Shopping. La mitad de los agentes que los custodiaban hablaban castellano. La otra mitad, inglés, con claro acento yanqui. Uno de los detenidos iba de impecable traje Armani y, aunque portaba un documento guatemalteco a nombre de Carlos José Martínez Castañeda, el dato de la CIA estadounidense lo había marcado como el colombiano Luis Agustín Caicedo Velandia.

"Don Lucho"- tal su alias- tenía pedido de captura internacional desde abril de 2018, emitido por la Corte de Distrito Central de Florida, EE.UU. Lo acusaban de ser responsable del 45% de la cocaína que entraba a ese país. Su contador había hecho un trato con las autoridades norteamericanas delatando su ubicación en Buenos Aires. Cayó aquel 12 de abril de 2010.

 
El acompañante de "Don Lucho" se identificó como Luis Miguel Arroyo Grueso, colombiano con radicación en la Argentina desde 2012. Como contra él no había nada, pronto fue liberado y tarde se descubrió que se trataba, en realidad, de Juan Fernando Álvarez Meyendorff -alias "Mechas"-, miembro de un clan nacido en Cali, y especialista en enviar cocaína en pequeños submarinos. Por él se ofrecerían luego cinco millones de dólares de recompensa.


“Don Lucho”, Luis Agustín Caicedo Velandia, el capo narco colombiano, en un traslado a Comodoro Py.
Después de algunos meses de resistencia, Caicedo Velandia terminó reconociendo su verdadera identidad ante el juez Julián Ercolini y aceptando su extradición a EE.UU., donde entregó millones de dólares y 126 nombres de colaboradores. "Mechas" logró huir a Venezuela y desde allí pacto su entrega a las autoridades estadounidenses.

El negocio de estos dos pesos pesados colombianos -que habían elegido Argentina como hogar refugio y oficina- lo explicó su principal socio, el capo Daniel "Loco" Barrera Barrera, cuando fue detenido a fines de 2012 en Venezuela.

"Yo les compraba la mercancía mía a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Los encargados de subir la mercancía a Honduras, Guatemala o México eran Luis Caicedo, alias 'Lucho', y Meyendorff, que tenían los contactos con los charros. A ellos los quiero mucho. Sé que 'Lucho' y 'Mechas' están hablando con los gringos y yo voy a hacer lo mismo con la fiscalía colombiana o las autoridades americanas", les dijo Barrera Barrera a los policías de Colombia que lo llevaron de Venezuela a Bogotá como escala previa a su extradición definitiva a Estados Unidos.


Según "El Loco", él, "Don Lucho" y los Meyendorff actuaban en conjunto compartiendo la logística de los embarques. "Uno pone 500, otro pone 500, otro 500, otro 500 y mandamos 2.000, fácil", explicó Barrera Barrera.

Muchos de esos embarques conjuntos se cranearon en reuniones en Argentina, donde todos se sentían más cómodos. De hecho, el propio Barrera Barrera había mandado a su hermano José y a dos de sus ex esposas, con sus respectivos hijos, a refugiarse en nuestro país.

José Barrera Barrera se afincó en el lote 655 del barrio Laguna del Sol, en Tigre. A Madgalena Ayala la ubicó en el el barrio Las Araucarias del country Abril y a Ruth Martínez Rodríguez -que se casó aquí con un argentino- la colocó en el barrio La Alameda, del complejo Nordelta.


Pero Barrera Barrera iba y venía, controlaba todo a larga distancia. Quien estaba a cargo del bienestar de la familia de "El Loco" era el clan Meyendorff, principalmente Ignacio Álvarez Meyendorff, hermano mayor de "Mechas", quien se había radicado en nuestro país con todo su árbol genealógico luego de que su madre fuera secuestrada en Colombia durante 35 días en el año 2004.

"El secuestro extorsivo de mi madre no tuvo un final luctuoso porque se pagó la suma de dinero que me exigían los captores. De todos modos, ese suceso tuvo suficiente relevancia para que me replanteara las condiciones de vida en la que estábamos inmersos", contó el propio "Nacho" Meyendorff en una causa que se inició en 2010 debido a un Reporte de Operación Sospechosa (ROS).


La sentencia de la Justicia de EE.UU. contra el capo narco colombiano Agustín Caicedo Velandia, alias "Don Lucho".
Cuando le tocó explicar de dónde había sacado su dinero, presentó constancias internacionales, llamadas "apostillas", hoy cuestionadas por "fraguadas" por la Unidad de Información Financiera. Allí el colombiano blanqueaba operaciones de propiedades y hasta la venta -por casi dos millones de dólares- de una pintura denominada "Ícono Ortodoxo Ruso", con la imagen de la Virgen María teniendo en brazos al Niño Jesús, realizada en el siglo XIV.

"El origen de mi familia se encuentra emparentado con la aristocracia del imperio ruso de la época del Zar Nicolás II, donde incluso se le otorgaron títulos nobiliarios", detalló Ignacio y, al menos por un tiempo, logró parar la investigación patrimonial.


La sentencia de la Justicia de EE.UU. contra el capo narco colombiano Daniel Barrera Barrera, alias "Loco".
Pero "El Mono" también terminó cayendo preso, en abril del 2011. Lo atraparon en Ezeiza cuando volvía de unas vacaciones familiares en Tahití. Aquí se había hecho una vida de empresario ganadero, pero el testimonio de Caicedo Velandia (aquel detenido en el Alto Palermo en 2010) puso su nombre en una orden de captura internacional.

Lo que les contó "Don Lucho" a los fiscales norteamericanos enterró a los Meyendorff y también dejó en claro hasta qué punto era importante que los capos pudieran operar en un terreno tranquilo como la Argentina.


La sentencia de la Justicia de EE.UU. contra el capo narco colombiano Ignacio Álvarez Meyendorff, alias "Mono".
"En enero de 2010, Caicedo Velandia se reunió con Ignacio Álvarez Meyendorff en una granja en la Argentina para hablar de una nueva operación conjunta. Se trataba de enviar embarques de drogas ocultas en contenedores de barcos que viajaban de Venezuela a México para su distribución en los Estados Unidos", declaro ante las autoridades norteamericanas el propio Caicedo pero como lo hizo con reserva de identidad su relato aparece en tercera persona.

Respecto a ese encuentro en nuestro país también declaró el testigo N° 2, quien habló de problemas entre "Don Lucho" y "Nacho" por dos cargamentos grandes que habían sido robados. Este testigo sostuvo que "había estado presente en una reunión en la granja de Caicedo Velandia en Argentina, a la cual asistieron Álvarez Meyendorff y otros. En esta reunión, Álvarez Meyendorff acordó que reembolsaría a la organización de 'Don Lucho' 1.000 de los 3.000 kilogramos robados".


La sentencia de la Justicia de EE.UU. contra el capo narco colombiano Ignacio Álvarez Meyendorff, alias "Mono".
Hoy tanto Daniel Barrera Barrera como Luis Agustín Caicedo Velandia y los hermanos Ignacio y Juan Fernando Álvarez Meyendorff están alojados en cárceles de Estados Unidos.

Los integrantes de este tridente que hizo pie en Argentina negociaron con las autoridades estadounidenses y se declararon culpables. Pagaron 10 millones de dólares cada uno de multas y entregaron muchos más a las autoridades colombianas. Para ellos el derrotero judicial terminó, pero en Argentina sus historias y, sobre todo su vida antes de caer y ser extraditados, aún son materia de investigación. Y de revelaciones sorprendentes.

El juicio
Desde el 9 de noviembre de 2018, en los tribunales federales de La Plata se lleva adelante un juicio emblemático sobre el éxodo de los narcos colombianos a la Argentina, fenómeno que tuvo su pico a mediados de los 2000. Por esa época desde Colombia se estaban activando las extradiciones a Estados Unidos y los secuestros y venganzas entre las bandas hicieron imposible vivir con tranquilidad.

Fue entonces que muchos comenzaron a emigrar a nuestro país. El caso de Meyendorff es uno de los más claros, pero en los registros de la Dirección Nacional de Migraciones tambien consta que la primera entrada de "Don Lucho" a Argentina también fue en el 2004. Salió a los tres días. En 2009 volvió a entrar y se quedó, ya usando su identidad guatemalteca.

El riesgo de vida en Colombia se volvió tan intenso que en el 2005 incluso "El Loco" Barrera Barrera metió a Ruth Martínez Rodríguez y a sus dos pequeños hijos en un avión y los mandó a Buenos Aires bajo el cuidado de Ignacio Álvarez Meyendorff, que la recibió como una más del clan.


"Nacho" Meyendorff había hecho punta con toda su familia. Aquí fundó empresas, compró campos, ganado y, por cuestiones de seguridad, se "guardó" en barrios cerrados y Puerto Madero.

Su madre, Auria Álvarez Caicedo de Meyendorff -la víctima del secuestro-, lo siguió al sur junto a su nuevo marido, Jaime Hernando Moreno Álvarez. Ellos son los que figuran como dueños de dos lotes en el country Abril, donde terminó viviendo Magdalena Ayala, la otra ex mujer del "Loco" Barrera Barrera que se refugió en la Argentina junto a sus dos hijos, Omar Daniel y John Sebastián.


La noticia del secuestro de Auria Álvarez Caicedo de Meyendorff, madre del capo narco Ignacio Álvarez Meyendorff, en diarios colombianos, el 29 de julio de 2004.
Otro ejemplo de cómo actuaba el tridente Barrera Barrera-Caicedo Velandia-Álvarez Meyendorff en Argentina lo expuso el abogado Martín Olari Ugrotte en el juicio por lavado de dinero representando a la UIF, que es querellante en el caso.

El lote 655 del barrio Laguna del Sol donde vivía José Barrera Barrera también figuraba como domicilio de Auria Meyendorff y su esposo, que lo aportaron como propio ante la empresa Telmex. En ese trámite incluso pusieron como persona de contacto al hermano del "Loco".

Con 89 años, Auria es la más vieja del clan Meyendorff en el juicio por lavado de activos del narcotráfico que llegará a veredicto en apenas unos días, a fines de septiembre. Pero el proceso incluye a otros 26 imputados entre ellos la esposa, los dos hijos y un hermano de "Nacho". Y también a Ruth Martínez Rodríguez, esposa del "Loco" Barrera Barrera. Para el grupo, la UIF, en su alegato, pidió penas de hasta 13 años de cárcel.


Durante el juicio se ventiló la particular historia de Guido Álvarez Correa, sobrino del capo y uno de los acusados del debate. Según informó a la Justicia argentina la U.S. Immigration and Custom Enforcement -la Aduana norteamericana, conocida por las siglas ICE-, el 5 de agosto de 2008 agentes lo arrestaron "luego de que un ciudadano colombiano sospechado de traficar narcóticos le entregara una valija que contenía 40.000 dólares".

La historia remitida al área de inteligencia de Gendarmería por el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos cierra el cuadro en más de un sentido.

El propio Álvarez Correa reconoció que el dinero secuestrado debía ser girado a la Argentina. Y el origen de esos dólares quedó ya más que absolutamente claro: había cocaína en los billetes.


Los tres capos, uno por uno
Luis Agustín Caicedo Velandia (50). Alias "Don Lucho". Señalado como el verdadero gran capo narco colombiano en las sombras luego de la caída de los carteles de Cali y Medellín.


Fue detenido el 12 de abril de 2010 en el shopping Alto Palermo. En Argentina -donde vino por primera vez en 2004- se movía con la identidad guatemalteca de Carlos José Martínez Castañeda. Estados Unidos pedía su captura desde abril de 2008 luego de que fuera delatado por su contador.

Tres meses después de su arresto -tras admitir su verdadera identidad ante la Justicia-, Caicedo Velandia fue extraditado a Estados Unidos el 14 de julio.


Allí se lo condenó a una pena de sólo 10 años de prisión a cambio de la entrega de 114 millones al Estado colombiano, 10 millones más a Estados Unidos y la delación de rutas y 246 nombres de colaboradores. Entre esos nombres estaba el de Ignacio Álvarez Meyendorff, quien se había radicado en Buenos Aires con toda su familia y le debía millones por la pérdida de dos cargamentos de cocaína.

Daniel Arnaldo Barrera Barrera (51). Alias "El Loco". Señalado como uno de los últimos grandes jefes, algunas fuentes lo ubican en un escalón inferior a Caicedo Velandia.


Lo capturaron en Venezuela el 18 de septiembre de 2012. Terminó extraditado a Estados Unidos, donde se lo declaró culpable de tráfico. Pagó una multa de 10 millones de dólares y fue condenado a 420 meses de prisión (35 años). De acuerdo a versiones de la época, lo rastrearon cuando llamó a Buenos Aires para hablar con uno de sus hijos, que vivía con su ex mujer en Nordelta.

En Argentina también vivió un hermano suyo, José Barrera Barrera. De acuerdo a la acusación, en nuestro país se instalaron tres grupos familiares de "El Loco" que eran ayudados por Ignacio Álvarez Meyendorff.

Una vez detenido, "El Loco" admitió informalmente que había sido él quien mandó a matar en Buenos Aires a su ex jefe de sicarios, Héctor Jairo "Mojarro" Saldarriaga porque estaba molestando a su familia.


Jairo "Mojarro" Saldarriaga Perdomo era el jefe de sicarios de Daniel "El Loco" Barrera Barrera.
El crimen ocurrió en Recoleta en abril de 2012, pocos meses antes de la caída de Barrera Barrera en Venezuela.

Ignacio Álvarez Meyendorff (59). Alias "Mono", "Nacho" y "Hermano". Emigró a la Argentina en 2004 luego de que su madre fuera secuestrada durante 35 días en Colombia. Aquí compró campos, propiedades fundó empresas y realizó inversiones por las que están acusados en juicio oral sus dos hijos mayores, su madre, su padrastro, su esposa, uno de sus hermanos, un sobrino, sus dos nueras y una de las ex esposas de "El Loco" Barrera Barrera.


Fue detenido en el aeropuerto de Ezeiza en abril del 2011 cuando volvía de unas vacaciones familiares en Tahití. Las autoridades de Estados Unidos aportaron declaraciones de testigos que lo relacionaban con dos grandes cargamentos compartidos con Caicedo Velandia, apresado un año antes y quien lo habría entregado a las autoridades norteamericanas.

Meyendorff fue extraditado a Estados Unidos el 3 de julio del 2013 y un año después se declaró culpable de los cargos. Lo condenaron a 84 meses de prisión (7 años) y a pagar una multa de diez millones de dólares. En Colombia se le decomisaron activos por 700 millones de dólares. 


EMJ

 

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