Entre un rumor y noticias con mucho impacto

Nacionales 05 de abril de 2019 Por
Un rumor nacional y una noticia cierta internacional. En el oficio periodístico el rumor es tan solo un runrún en los pasillos, no tiene verosimilitud, pero de alguna manera se relaciona con la realidad y da lugar a equívocos. La noticia, en cambio, es contundente. Es oficial. Tiene dueño y firma, es creíble.
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Un rumor nacional y una noticia cierta internacional. En el oficio periodístico el rumor es tan solo un runrún en los pasillos, no tiene verosimilitud, pero de alguna manera se relaciona con la realidad y da lugar a equívocos. La noticia, en cambio, es contundente. Es oficial. Tiene dueño y firma, es creíble.

El rumor circuló en las últimas horas y señalaba que los dirigentes del radicalismo serían citados el lunes por el Presidente de la Nación. Una de las posibilidades que surgirían del encuentro sería que Mauricio Macri le ofrecería la vicepresidencia al partido que vino acompañándalo sin tener espacio ni decisión en su Gobierno. Un partido con no muchos votos pero con una estructura nacional partidaria que nadie tiene.
El día después el Gobierno negó todo el runrún y prometió que el jefe de Estado designaría a su vicepresidente en el mes de junio. Pueden haber sido varios los motivos del rumor. En primer término, el Gobierno no desea fracturas en su frente interno y para ello debe entregar una cuota de poder si desea que el radicalismo lo acompañe en las elecciones presidenciales. En segundo lugar, si el rumor se transformara en realidad, demostraría debilidades serias en el oficialismo. Las encuestas no le estarían dando buenas chances hacia adelante.
La noticia, que es preocupante, proviene del exterior y tiene repercusiones económicas y políticas para la Argentina y el mundo. En la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, en Nueva York, Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional, afirmó que el mundo está perdiendo ímpetu y se enfrenta a una "desaceleración sincronizada". El dato genera una gran tensión en muy distintos ámbitos.

No es esta la primera vez que la directora gerente de la institución financiera adelanta esta perspectiva desde enero de este año, pero que lo repita, y en Manhattan, uno de los centros principales del movimiento internacional financiero y productivo, es muy sugestivo. Especialmente la incertidumbre del Brexit muestra fracturas muy serias en materia de comercio internacional. Lo mismo que la guerra arancelaria y el elevado endeudamiento de muchos países. Por eso, Lagarde consideró que los que más van a sufrir serán los países emergentes, entre los que se encuentra Argentina.
El cálculo es infalible. En 2017 el 75% de todas las economías del mundo funcionaban bien y de manera casi coincidente. En 2019, el 70% del total se está frenando. Incluso China, que era un ejemplo de alza permanente de su PBI, en 2018 y 2019 ha bajado unos escalones. Estados Unidos, que venía bien, ha detenido la aceleración de los últimos dos años. El fantasma de la desigualdad social recorre todo el planeta y en especial el hemisferio norte.
La guerra arancelaria entre las potencias (China-Estados Unidos) es, advirtió Lagarde, una "herida auntoinfligida". En las guerras comerciales, agregó, nadie gana y todos pierden. También hizo alusión a las fugas de muchas empresas en el terreno tributario. O cambian de sede o directamente eligen paraísos fiscales, con lo cual merman los ingresos en las "naciones-potencia".
Lagarde incluye entre los problemas molestos a la plaga de la corrupción, porque motorizan muchos costos fiscales y una pérdida masiva de ingresos públicos, junto con un freno en el gasto en áreas vitales, como las infraestructuras. La corrupción se ha convertido en otro de los caballitos de batalla del Fondo Monetario porque la califica de "plaga". Para extirparla se necesitaría la cooperación internacional uniforme, difícil de conseguir. Según el FMI, el costo anual de los sobornos asciende a 1,5 miles de millones de dólares anuales, el 2% del PBI total.
Lagarde propone a todos los países por igual gestar una estrategia macroeconómica para consolidar el crecimiento y la estabilidad. Sugiere aplicar la flexibilidad cambiaria para que los stocks puedan ser absorbidos. En 2019 hay elecciones decisivas en varios países emergentes y ello repercute en la vida de dos mil millones de personas que irán a las urnas.
En una nación que traslada sus problemáticas a la Argentina como es Turquía, su presidente, el duro economista y político autoritario Recep Erdogan ha perdido las elecciones municipales el domingo pasado y el caudillo ya está hablando de impugnar los resultados de dos ciudades claves: Ankara, la capital, y Estambul. Esto traerá cola en la valoración de su moneda, la lira turca. Este próximo domingo habrá también elecciones en Ucrania, importante productora de cereales, y luego en la India, en Sudáfrica, Polonia y Rumania; estas últimas integradas al Mercado Común Europeo.
Europa carga con un crecimiento de la xenofobia y de la desobediencia a los funcionarios que residen en Bruselas. Un ejemplo es Italia, dominada por los populismos, cuyos bancos no han podido solucionar viejos agujeros arrastrados desde la crisis de 2008 y tienen un quebranto de 500 mil millones de euros. Ninguna entidad puede ni quiere ayudar en ese desbarranque.
El Gobierno argentino había pautado para este año un desarrollo de las exportaciones. El tema, aquí, es si los mercados del exterior están abiertos a las propuestas, si los choques entre potencias no se profundizarán.
El mundo está cargado de "electricidad" económica y política. Es en ese contexto donde el Gobierno argentino trata de frenar el descontento de la población por el aumento constante de la inflación, la recesión, el desempleo, el quebranto de la industria y un futuro electoral que todavía no está claro (cuáles serán los protagonistas en la pugna).

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