El cuatrerismo suma más víctimas en el departamento General López

Locales 18 de diciembre de 2018 Por
A las denuncias de un productor de la localidad de Christophersen se han agregado dos casos de María Teresa y Villa Cañás.
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Los casos de abigeato en el sur de Santa Fe, más precisamente en una zona del departamento General López, siguen sumando denuncias. Al caso que afectó a un productor de un establecimiento de Christophersen, que decidió liquidar toda la hacienda para no seguir soportando el cuatrerismo, se agregan ahora al menos dos más, uno de los cuales también derivó en el cese de la actividad.


Los episodios tienen características similares, y todos sospechan de que puede haber una organización delictiva con suficiente logística como para perpetrar tantos robos, porque saben que no son los únicos.



El viernes 7 de este mes, La Capital publicó el caso del establecimiento El Tero Blanco SA, de Christophersen, que trabaja en agricultura y ganadería de engorde de hacienda a corral, normalmente con una ocupación de entre 400 y 500 vacunos encerrados, aunque después de los robos, sus dueños comenzaron a vender las cabezas.

Es que el 8 de junio de este año, los cuatreros carnearon al menos cuatro novillos, pocos días después, el 15, hicieron lo propio con tres animales, y otro ejemplar fue degollado el 20 del mismo mes. Pero el 20 de noviembre, en un episodio inaudito, no sólo les mataron y robaron tres vacunos, sino que los cargaron en una camioneta que se salió del camino y terminó asistida por un camión, como pudo comprobarse luego por huellas en el camino.

A raíz de la seguidilla de episodios, los dueños decidieron poner a la venta las cien cabezas que les quedan y enajenar la hacienda. "Dada la total inseguridad, vamos a liquidar los pocos animales que nos quedan antes de que se los roben. Abandonamos la actividad ganadera; así no es rentable ni saludable", dijeron. Los responsables de El Tero Blanco aseguran que los robos son comunes, pero que muchos productores no hacen las denuncia porque lo consideran inútil, ya que la respuesta institucional es ineficaz y no da frutos.

Otros casos

El caso de El Tero destapó otros, ocurridos en la misma zona. Martín Barat tiene un campo en María Teresa, antes de llegar a Christophersen. La semana pasada le robaron una vaquillona y siete terneros, que pastaban en un sector del campo alejado del casco. A la vaquillona la carnearon en el lugar, pero a los otros animales los arrearon vivos y se los llevaron del establecimiento.

No es la primera situación que vive el productor. A mediados de este año, desconocidos ingresaron a su propiedad e intentaron llevarse bidones con agroquímicos. "Fue un domingo a la noche, los ladrones tenían en claro que en ese momento el empleado se iba", narró el propietario, dando a entender, como en otros casos, que los delincuentes tienen en claro los movimientos de los lugares a donde van a robar.

"Pero el empleado volvió, y salieron corriendo", recordó Barat. "Habían cargado en un carro de mi propiedad y seguro algún vehículo estaría esperando afuera para engancharlo", contó. En esa ocasión, la policía se hizo presente. Pero en el caso del robo de ganado, no sacudieron. El propietario ya decidió que hará la denuncia directamente en Fiscalía. "Me da la impresión de que nos están agarrando de punto, tenemos información de varios animales robados en la zona, y en ningún caso se encuentran", afirmó.

Justo Alos es otro de los que sufrió el delito de abigeato. El productor de Villa Cañás —su campo está en el límite con María Teresa—, recibió en agosto pasado la visita de cuatreros, que le faenaron tres animales. Hizo la denuncia en la comisaría local y hasta tuvo que costear el traslado de los efectivos. Luego corroboró que le faltaba uno más. Alos ya había sufrido en noviembre de 2017 el robo de tres animales. Y ahora esto. Le quedaron 40 cabezas y directamente las venció. "No puedo tener una persona en el campo para cuidar 40 animales, vendí todo y me dedico a la agricultura", contó.

El productor recordó que fue citado por Fiscalía de Venado Tuerto, pero que la causa se cerró porque no había sospechosos. Y aseguró que "por la forma en que los carnean, se nota que no es para consumo personal, sino para comercializar". Y consideró que "la policía, junto con Bromatología, tendrían que inspeccionar las carnicerías y controlar que lo que comercializan haya salido de los frigoríficos. Hay manera de hacerlo", advirtió. Y manifestó su preocupación por la presencia de personas armadas, que se dedican supuestamente a la caza furtiva, sin que se les controle la legalidad de la tenencia.

Por lo demás, los productores consultados por este diario coinciden en que el abigeato no es nuevo ni es específicamente una cosa de ellos. Muchos productores lo sufren y ya ni hacen la denuncia porque creen que es inútil, a la vista de que, por más que se informe, las investigaciones, si se hacen, no ofrecen ningún resultado.

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