Molina dijo: “Niñez no es sinónimo de felicidad”

Locales 10 de agosto de 2018 Por
Dr. Marcelo Molina Juez de Cámara de Apelación

¿Qué es lo complejo y lento del proceso de adopción?

El proceso de adopción es en sí mismo un proceso con complejidades. Lo que no quiere decir que sea un proceso burocrático que son dos cosas totalmente distintas. Porque un proceso con complejidades, porque tiene que ver con la vida de niños, la vida de sus familias, con la vida de la gente que quiere adoptar. Lo lento en verdad es si se piensa por parte del niño es una cosa y por parte de la familia que quiere adoptar es otra. En realidad en este proceso el gran meollo sustancial de todo esto es el tiempo de los niños es ese tiempo que pasa entre que se detecta un estado de vulnerabilidad de los derechos y se toma algún tipo de acción, hasta que se llega a la situación de adoptabilidad. Esos tiempos que se llevan a la infancia son muy importantes.

¿Qué rol cumple el niño en este proceso?

En realidad el niño es el gran protagonista de este proceso. El niño, niña, adolescente es para quien va dirigido todo este proceso que en una de las partes finales puede ser la adopción. Pero puede pasar también que vuelva con su familia biológica o con algún familiar; como la abuela, los tíos, los hermanos. Puede ser que finalice el proceso en adopción, puede pasar que llegue a la adolescencia y termine siendo un adulto sin llegar a la adopción. Hay un montón de alternativas a estos niños cuyos derechos fueron gravemente vulnerados por los adultos que estaban a cargo de ellos.

¿Qué lugar ocupa la familia solidaria?

La familia solidaria aparece en esta situación, cuando la dirección de la niñez saca un chico de su centro de vida, porque reitero sus derechos están siendo gravemente vulnerados, el niño a algún lado tiene que ir. La respuesta tradicional fueron los hogares. Primero decimos que vaya con la abuela, con el tío, con el primo, ahora si no los hay a algún lado los tenemos que llevar. Una respuesta alternativa es a una familia que por solidaridad trabaje mientras logramos ver qué pasa con ese chico. Pero no para ser familia adoptiva, lo hace para darle un marco de contención. El final de ese tratamiento, de esa relación es que el chico vuelva con su familia biológica o va a una familia adoptiva, o una tutela pero no se queda con la familia solidaria. El tema está en los plazos, que es más o menos de un año, puede ser un poco más. Cuando esos plazos se van irrazonablemente en su cantidad, el juez tiene que ver el caso particular y ver qué sucede con esa situación.

¿Qué similitud tienen los requisitos de una familia solidaria y una familia que desea adoptar?

Son distintos esencialmente en este aspecto, no tanto en la parte formal sino en el lugar donde se para uno. Cuando uno se postula para ser familia adoptiva lo que quiere es ser padre, madre. Cuando uno se postula para ser familia solidaria lo que quiere ejercer es un acto de solidaridad, de contención, acompañar un tránsito para que después termine en otro lugar que no es esa familia.

Usted hizo mención de dos frases relevantes, “Niñez no es sinónimo de felicidad” y “mujer no es sinónimo de maternidad”, ¿Qué me puede decir acerca de esto?

La primera tiene que ver con una suerte de idea de garantizar la felicidad de los chicos, y a veces la vida no pasa por una plena felicidad permanente. Ninguna infancia es un regado de felicidad permanente. Lo que nosotros tenemos que garantizar son derechos, y a veces, en algunos casos donde este tipo de cosas no generan felicidad. El momento donde la dirección de niñez saca un chico de su casa porque los derechos fueron gravemente vulnerados, no es un momento de felicidad. Y la segunda frase más que maternidad, yo menciono que por el solo hecho de ser mujer no se tiene ningún instinto materno, ni nada que la haga tan especial porque va a ser madre. Es subjetivo, es caso por caso. Situación por situación. Porque si tuviera la cuestión instintiva no habría los casos de vulneración de derechos por parte de las madres. Tiene que ver exclusivamente con esa mirada. Lo instintivo superaría todo esto que estamos viendo, y la realidad me marca que en muchos casos la mujer que dio a luz no tiene un comportamiento vinculado a eso del instinto materno, sino que tiene otros muy por el contrario, en algunos casos con cierto grado de perversión.

Usted dice que el juez de familia tiene que estar en función a la sociedad, ¿y no hacer cumplir la ley por ley misma?

La letra de la ley no es un fin en sí mismo. Si yo hago cumplir la ley por su letra y me desvinculo de la realidad de la gente y de lo que le está pasando, no estoy siendo un buen juez de familia. En verdad nosotros siempre hacemos cumplir la ley, la constitución es el paraguas de todas las leyes. Lo que pasa que muchas veces sucede es que se pone por encima la letra las leyes inferiores, como son el código, por sobre ese interés superior en este caso el niño. Para mí el juez de familia “es un tipo que tiene las patas en el barro y las manos en la ley”, si se olvida de una u otra hace mal su trabajo. La ley la tiene que hacer cumplir pero con las patas en la tierra, no volando por allí.

Estamos a días de concretar o no la legalización del aborto y las personas que no están a favor de la legalización hablan que habría que agilizar o cambiar la ley de adopción, ¿usted cree que es por una falta de conocimiento respecto a la ley de adopción?

No sé si es falta de conocimiento, cada uno tiene su opinión. Hay veces que si se desconoce lo que son los sistemas. En verdad la legalización del aborto en nada se relaciona con la adopción. La adopción es una institución pensada para un niño que necesita una familia que lo críe porque la familia biológica no lo puede criar. Eso es la adopción. Pensar que todas las mujeres que se encuentren en una situación trágica como lo es el de la adopción, porque esto no es una situación de “oh que jolgorio”, nadie plantea semejante cosa. Pensar esto que se trata de obligar a una mujer a transitar todo su embarazo para dar en adopción, realmente me parece que no tiene nada que ver una cosa con la otra, y no eso no tiene que ver con estar a favor o en contra. Es hablar de dos instituciones totalmente distintas, una cosa es el aborto y otra cosa es la adopción.

 

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