Tras la estafa, llegó la solidaridad: dos quinceañeras tienen su fiesta

Interés General 28 de febrero de 2018 Por
Fueron víctimas de un festejo trunco el sábado a la noche en zona oeste. Gracias a un bolichero de Salta y Alvear celebrarán allí este 11 de marzo.
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- Engañados. Daiana Rivero (centro) y su familia representan uno entre la gran cantidad de casos de estafados por un administrador de salones de fiestas.

Bebidas sin refrigerar, alimentos mal preservados, comida insuficiente, adulteración del vino, alcohol puro en los tragos son sólo algunas de las irregularidades que la familia de Daiana relató  tras el escándalo que la dejó sin su fiesta de 15 años en el salón de fiestas de Perón al 6800. La adolescente seguía ayer triste pero la solidaridad le dio un golpe de suerte. La quinceañera finalmente podrá celebrar junto a sus invitados el próximo 11 de marzo en un boliche de Salta y Alvear. No será la única: la otra chica que también fue estafada hará su agasajo en conjunto con ella.

Desde que se conoció su historia, los teléfonos no paran de sonar en la familia Cissterna. En su vivienda de la zona oeste, su papá José Luis, su mamá Juana Rivero y sus hermanos se recuperan de la conmoción que les produjo la estafa perpretada por Pablo Ariel S., quien sigue prófugo y con pedido de captura.

El sábado por la noche, Daiana y otra quinceañera tenían previsto vivir sus horas más felices. Sin embargo, quien decía ser el responsable de "Fiesta Party" estafó a su madre en 40 mil pesos. Al local de Pte. Perón al 6800 nunca llegó el catering y la fiesta no se hizo.

Con el paso de los días los Cissterna fueron conociendo los incumplimientos y el mal servicio que se prestaba en el salón del escándalo. "A la gente que estuvo la noche anterior a nosotros les dieron de comer a la 2 de la madrugada. Nos dijeron que les sirvieron la bebida caliente, que al vino de botella le ponían de cajita, que a los tragos los diluían con alcohol puro y que la comida era insuficiente. A punto tal, que en una mesa de 12 personas les traían 4 empanaditas", comentó José Luis.

De a poco, y desde su casa en la zona de Fisherton R., Daiana intenta pasar el mal momento en compañía de su familia. "Ahora estoy bien, pero no es lo mismo. Es como si fuera una pesadilla que la voy a tratar así, no queda otra, ya pasó", dice la quinceañera a La Capital.

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