
Stellantis aclaró que no tiene una decisión de cierre en Argentina

Stellantis aclaró que las alternativas de reorganización de sus fábricas argentinas no constituyen una decisión ni una previsión actual de cierre. La respuesta llegó después de que Herlander Zola, presidente del grupo para Sudamérica, mencionara posibilidades que van desde mantener ambas plantas hasta trasladar producción o cerrar una o las dos.


Las declaraciones abrieron interrogantes sobre el futuro de los complejos de Ferreyra, en Córdoba, y El Palomar, en Buenos Aires. La aclaración empresarial no define qué rumbo tomarán esas operaciones, de las que dependen trabajadores, proveedores y familias.
Ferreyra tiene en marcha proyectos que sostienen su actividad industrial. Además del Fiat Cronos, produce las pickups Fiat Titano y RAM Dakota. Esa orientación permite atender la demanda de sectores como el agro, la minería y la energía, además de buscar compradores en el exterior.
El programa de inversión de US$385 millones anunciado en 2024 comprende una familia de vehículos, componentes y un motor. Incluye el turbodiésel Multijet 2.2, cuyo comienzo de producción fue previsto para 2027. El objetivo exportador del proyecto de pickups ronda el 70%: se trata de una meta, no de un porcentaje de ventas ya alcanzado.
Esos desarrollos forman parte de las capacidades del complejo cordobés, pero no equivalen a una garantía de continuidad. La demanda y los costos de producción serán factores relevantes para sostener la operación y aprovechar las inversiones.
El Palomar también cuenta con actividad exportadora e inversiones. Allí se fabrican los Peugeot 208 y 2008 y se incorporaron versiones con tecnología híbrida ligera destinadas a Brasil. Por eso, la comparación entre las plantas no puede reducirse a una diferencia entre camionetas con proyección y automóviles sin mercado.
Ambas fábricas quedaron bajo una misma conducción global cuando Stellantis nació, en 2021, de la fusión entre Fiat Chrysler Automobiles y el grupo PSA, que reunía, entre otras marcas, a Peugeot y Citroën. Ese proceso integró estructuras productivas y laborales diferentes.
La incertidumbre se inscribe en un escenario de caída de la producción nacional. Según ADEFA, entre enero y septiembre de 2026 la fabricación de vehículos retrocedió 16,9% respecto del mismo período del año anterior. Las exportaciones aumentaron 1,6%, una mejora que no alcanzó para compensar la baja productiva.
Brasil ocupa un lugar central por su peso como destino de los vehículos argentinos. Su demanda incide sobre la actividad de las fábricas y sobre las posibilidades de los nuevos proyectos. Para Ferreyra, la inversión y la orientación exportadora son elementos concretos; el destino de las plantas argentinas continúa sin una definición empresarial anunciada.


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