El tenis encabeza un estudio sobre deportes y esperanza de vida
La actividad física es uno de los factores que contribuyen a mantener una buena salud a lo largo de los años. Sin embargo, no todas las disciplinas deportivas producen los mismos efectos sobre el organismo. Una investigación desarrollada en Dinamarca identificó al tenis entre las actividades asociadas con una mayor esperanza de vida.
El estudio, publicado en la revista científica Mayo Clinic Proceedings, encontró que quienes practicaban tenis presentaban una esperanza de vida estimada 9,7 años superior a la de las personas sedentarias incluidas en la investigación.
El resultado despertó interés por las características de este deporte, que combina ejercicio cardiovascular, movimientos de intensidad variable, coordinación y contacto social.
Por qué el tenis aparece entre los deportes más beneficiosos
A diferencia de otras actividades físicas, el tenis exige desplazamientos constantes, cambios de dirección, aceleraciones y períodos breves de recuperación.
Estas características permiten trabajar tanto la resistencia aeróbica como la capacidad muscular y la coordinación.
Además, suele practicarse acompañado, un aspecto que los investigadores consideran relevante al analizar los hábitos asociados con una vida saludable.
Pau Tena, entrenador español de Palasiet Wellness Clinic, explicó en declaraciones recogidas por TN que las actividades que combinan fuerza, resistencia y relaciones sociales pueden resultar beneficiosas para la longevidad.
De todos modos, los especialistas señalan que existen diferencias importantes entre las personas que practican una misma disciplina. La frecuencia, intensidad, duración del entrenamiento y condición física individual influyen en los resultados.
Golf, natación y ciclismo también aparecen en las investigaciones
El artículo también menciona investigaciones que encontraron asociaciones favorables entre la longevidad y otras actividades deportivas.
Entre ellas aparecen el golf, la natación y el ciclismo, aunque los resultados citados corresponden a estudios con metodologías y poblaciones diferentes.
El golf, por ejemplo, implica caminatas prolongadas, movimientos de rotación y ejercicios de equilibrio. La natación permite trabajar distintos grupos musculares con menor impacto sobre las articulaciones, mientras que el ciclismo contribuye al acondicionamiento cardiovascular.
Estas diferencias explican por qué no resulta adecuado elaborar una clasificación definitiva utilizando cifras provenientes de investigaciones distintas.
Qué sucede con los deportes de mayor exigencia física
Otro trabajo, vinculado con investigadores de la Universidad de Groninga y publicado en GeroScience, analizó diferencias en la longevidad de deportistas de distintas disciplinas.
Según la información difundida, algunas categorías, entre ellas el voleibol y el sumo, registraron resultados menos favorables en determinadas poblaciones masculinas.
Sin embargo, estos hallazgos no significan que practicar esas actividades de manera recreativa reduzca necesariamente la esperanza de vida.
Las exigencias del deporte profesional, las lesiones acumuladas, las características corporales y los hábitos de alimentación pueden influir sobre los resultados.
Además, el trabajo encontró diferencias entre hombres y mujeres, lo que refuerza la necesidad de interpretar los datos según la población estudiada.
La constancia importa más que elegir un deporte específico
Los estudios observacionales permiten identificar asociaciones, pero no demostrar que una actividad determinada sea la causa directa de vivir más años.
En este marco, las recomendaciones generales de salud continúan priorizando la actividad física regular, adaptada a la edad y a las posibilidades de cada persona.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
El tenis aparece como una alternativa favorable, pero caminar, nadar, andar en bicicleta o realizar otras actividades también puede contribuir a reducir los riesgos relacionados con el sedentarismo.