El crimen de García Belsunce y dos enigmas: un cofre con plata y "la dama de rosa"

Nacionales 10 de octubre Por
A 15 años de un caso impactante
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Se lo llevaron de la casa del country Carmel donde vivía la socióloga. Para los investigadores, el vecino Nicolás Pachelo y su pareja de entonces podrían estar involucrados. Es la misma teoría que siempre ha sostenido la familia de la víctima.Por teléfono, con “sorpresa” y “bronca”, Nicolás Pachelo (41) recibió la noticia de su llamado a indagatoria. El ex vecino de María Marta García Belsunce (50) y Carlos Carrascosa (72) fue citado, por primera vez en 15 años, como sospechoso por el crimen en el country de Pilar, aún impune. El martes que viene deberá declarar ante los fiscales Leonardo Loiterstein, Andrés Quintana y María Inés Domínguez. Su ex esposa, Inés Dávalos (39), también será indagada, este viernes.Está sorprendido, indignado, no entiende nada. Le cayó mal, pero en el fondo está tranquilo porque sabe que es inocente”, le dijo a Clarín Roberto Ribas, el abogado defensor del “nuevo” sospechoso por el homicidio, sobre la reacción de Pachelo. Además, denunció “una maniobra para que no prescriba la causa”.A pesar de ser señalado por la familia de María Marta como un posible sospechoso, no fue juzgado en ninguno de los dos procesos: hubo uno por homicidio, donde condenaron a Carrascosa, y otro por encubrimiento, donde declararon culpables a Guillermo Bártoli , cuñado de la víctima (fallecido en 2014); a su hermano, Horacio García Belsunce (h); a su medio hermano, John Hurtig; a otro vecino, Sergio Binello; y al médico de emergencias Juan Gauvry Gordon.

Pachelo pasa sus días jugando al poker profesionalmente, participando de torneos y, eventualmente, visita tribunales. En estos 15 años fue declarado culpable en un juicio abreviado por robo y tiene otra causa abierta donde lo acusan por “tráfico de estupefacientes” y por “integrar una banda” que proveía de pastillas de éxtasis a fiestas privadas de música electrónica en quintas del GBA.

Para la familia de María Marta siempre fue “una hipótesis a investigar”, pero el ex fiscal del caso, Diego Molina Pico, nunca lo imputó.

“En la causa, que tiene 41 cuerpos, la familia planteó cientos de veces, a través de escritos y presentaciones, que se investigue a Pachelo y la hipótesis del robo. Cuando ellos señalaban a ‘un vecino’ hablaban de él, no de otro”, reconocieron fuentes de la investigación a Clarín.

Pachelo se sentó dos veces delante de Molina Pico, pero siempre como testigo. Los fiscales que revisaron el caso encontraron “contradicciones” en su testimonial y algunos datos falsos que ahora deberá explicar.

“Está probado que estaba dentro de Carmel al momento del homicidio (el 27 de octubre de 2002, alrededor de las 18.30). Hay personas que lo vieron, las cámaras de seguridad lo tomaron saliendo del country por la puerta de proveedores mientras la masajista esperaba en la otra puerta porque nadie la atendía en la casa. Su celular se abrió durante un tiempo en la zona de Pilar mientras él insistió que a esa hora estaba en Capital. Además de tener antecedentes por robo y una personalidad violenta. Esos elementos permiten dudar de su declaración”, dijeron las fuentes.Pero pasaron 15 años hasta que alguien notara esas contradicciones y lo citara como imputado. Pachelo hasta había ofrecido su sangre para que sea cotejada con muestras de ADN que se levantaron de la escena del crimen: dieron negativo.

Sobre su ex mujer pesa otra sospecha: hay un perfil genético femenino hallado en el baño donde encontraron el cuerpo de María Marta que no es de ninguna de las personas que estuvieron allí después del crimen. Dávalos nunca quiso que contrastaran su ADN. Ahora le solicitarán una muestra que podrá entregar voluntariamente o por orden de un juez.

“Además de ese perfil genético sin identificar, hay dos testimonios en el expediente que hacen referencia a una mujer vestida de rosa, el día del crimen, en la planta baja. Cuando los testigos hicieron un identikit, algunos familiares la reconocieron como la mujer de Pachelo”, aclararon los investigadores. “La dama de rosa”, es el enigma que nunca se pudo resolver y que ahora persigue a Dávalos.

Para los fiscales, el móvil del crimen está vinculado a un cofre con dinero y la llave de una caja fuerte que faltó de la casa de Carmel. La denuncia sobre el faltante fue radicada el 5 de diciembre de 2002 por integrantes de la “Asociación Amigos de Pilar”, que integraba María Marta. La incorporaron al expediente poco después en el cuerpo 17, consignó Télam. Creen que el móvil del crimen pudo haber sido ocultar ese robo.Este giro inesperado en la causa podría salvarla de prescribir. Al momento, las únicas certezas que arrojó el caso son que María Marta fue asesinada en su casa. Que la encontró su marido. Que para matarla usaron un revólver calibre 32 largo. Que el “pituto” que hallaron sus familiares en el pozo ciego era una bala que tiraron al inodoro. Que su familia gestionó un certificado de defunción con datos falsos. Que a la mujer la velaron, la llevaron al cementerio de Recoleta, intentaron cremarla y tardaron 45 días en exhumar su cuerpo y “notar” que tenía cinco balazos en la cabeza.

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