"Seguimos con las negociaciones informales para llegar a una reunión mañana", explicaron en Casa Rosada después de varios días de tensión con las organizaciones sociales, que reclaman una mayor ejecución presupuestaria. "Nosotros queremos la implementación integral de la ley, votada por unanimidad en el Congreso, que básicamente implica 250.000 puestos de trabajo para los excluidos del mercado laboral. Está implementada la mitad, falta el otro 50%. Estamos intentando reabrir los canales de diálogo, pero eso no implica que se hayan solucionado los problemas", aseguró a este medio Juan Grabois, líder de laConfederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), uno de los tres dirigentes que encabeza las negociaciones junto a Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, y Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

A última hora del lunes, los dirigentes sociales habían decidido aplazar un día la jornada de protesta, prevista en un primer momento para hoy, como un gesto de buena voluntad hacia el Gobierno para extender el plazo de las negociaciones, sellar una tregua y volver al diálogo. Los cortes de calles y las ollas populares que planearon instalar frente a supermercados de la Ciudad y del Conurbano bonaerense habían sido ideados como respuesta al corte abrupto del diálogo, después del encuentro del viernes pasado en las oficinas del Ministerio de Desarrollo Social. La discusión entre el Poder Ejecutivo y los dirigentes pasa por la cantidad de beneficiarios alcanzados por la emergencia social y el monto de los planes, que hoy es de $4.430.

En el Gobierno se encendieron las alarmas en los últimos días por la convocatoria a la jornada de protesta en medio de un clima social enrarecido, que volvió a agitarse con los desmanes del pasado viernes en inmediaciones de la Plaza de Mayo tras la masiva marcha en la que se volvió a exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado, el joven artesano del cual no hay rastros desde hace poco más de un mes y las autoridades aún no pudieron dar respuestas.

De todos modos, desde los movimientos sociales tomaron nota de un eventual cambio de postura por parte del Gobierno, mucho más duro, tras las elecciones primarias del mes pasado, en las que Cambiemos tuvo una buena performance.

Notó el mismo endurecimiento el sindicalismo, que diez días después de las PASO marchó a Plaza de Mayo y lanzó duras críticas al oficialismo. Horas después de esa movilización, Mauricio Macri desplazó a Luis Scervino, ex superintendente de Servicios de Salud, ligado al gremialista José Luis Lingeri. Hizo lo propio con Ezequiel Sabor, viceministro de Trabajo, de buena relación con Hugo Moyano, que atraviesa severas turbulencias con la Casa Rosada.

En el palco principal de ese acto sindical en Plaza de Mayo también estuvieron Menéndez, de Barrios de Pie, y Alderete, de la CCC. Mario Quintana, por caso, habría mostrado en los últimos días posturas mucho más firmes que semanas atrás.