Fumigaciones : Denuncian falta de controles tanto en la aplicación de fitosanitarios como en el tratamiento de los residuos

Ademàs los vecinos reclaman las condiciones laborales de los trabajadores de los campos
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Esta semana la provincia advirtió que el 30 por ciento de verduras y frutas presentan irregularidades. 

La frutilla, esa perla del litoral que de agosto a diciembre se convierte en la abanderada de la dulzura en argentina, oculta una preocupante cadena de irregularidades. Vecinos de localidades agrícolas y consumidores exigen controles y estudios para conocer si las prácticas con agroquímicos podrían afectar la salud de miles de personas.

Arroyo Leyes produce hace décadas esa fruta junto a todo tipo de vegetales que se adapte al suelo y al clima. La localidad, posee la particularidad de haber duplicado su población en los últimos siete años. Así, se ganó el puesto de haber sido la comuna que más creció demográficamente en toda la provincia. Como consecuencia, los campos que se utilizan para cultivar quedaron en medio del ejido urbano.
Con años de reclamos encima, a fines del 2016 se consolidó una mesa interministerial para tratar el tema que más preocupa a los vecinos de Arroyo Leyes: las fumigaciones con agrotóxicos. Si bien se logró como medida urgente el cese de fumigaciones en el terreno lindante de la escuela Nº30 y el jardín de infantes nº281, manifiestan que "aún continúan esas actividades a cien metros de ahí y del Centro de Salud, a pesar del ordenamiento territorial que viene impulsando el gobierno provincial en este lugar.
"El gobierno provincial intervino aquí y sin embargo vemos un riesgo, vemos una situación ilegal y somos un grupo de vecinos que pedimos que paren inmediatamente las fumigaciones hasta que hagan un relevamiento y estudios epidemiológicos realmente serios", manifestaron vecinos autoconvocados a UNO Santa Fe.
Pero otra de las preocupaciones tiene que ver con el tratamiento de los residuos. En este sentido, Uno Santa Fe registró imágenes de las condiciones en que se encuentran ciertos envases de agroquímicos y los dispositivos que se usan para fumigar, conocidos como mochilas. "No tienen un tratamiento adecuado", dice la vecina Gisela Macedo, y continúa describiendo: "A veces escuchamos explosiones en los campos que están a pocos metros de nuestras casas. Cuando nos acercamos a ver se trata de los bidones que contienen los químicos que usan".
"Están los tachos que son abandonados y usados como utensilios, asientos o para alimentar animales", agrega Facundo Viola mientras señala este tipo de elementos tirados al lado de una canilla de agua en la región este de Arroyo Leyes. Y explica: "los plásticos agrícolas se desparraman por las calles y son quemados de a toneladas al lado de la laguna ya que no existe un protocolo para darle un destino".
En el manual de la Red Argentina de Manejo Ambiental de Residuos que promueve el ministerio de Salud de la Nación especifica sobre el manejo de residuos que: "Se destacan sobremanera la necesidad de efectuar el triple lavado del envase vacío, cuya efectividad es prácticamente del 100% en la remoción del líquido remanente en el mismo, volcando el agua de lavado en mismo tanque de la máquina pulverizadora, para distribuirlo sobre el cultivo, y la eliminación de los envases residuales (que ya no serían peligrosos) mediante la incineración y /o el reciclado". Y más adelante se lee: "Los envases y los embalajes ya inutilizados deben disponerse según las recomendaciones de la etiqueta o de la autoridad competente en materia de residuos peligrosos. En ningún caso deben quemarse ni enterrarse".
"Lo mismo pasa con los nylon con los que tapan las cosechas, a veces los van a quemar a la orilla de la laguna. El año pasado nos inundamos, todos esos residuos y el agua que había tapado también esos mismos campos fue lo que tuvimos que enfrentar al volver a nuestras casas", relata Macedo.
Con respecto a los controles de aplicación de los fumigantes la responsabilidad de quienes deben ejercerlos es, según la ley provincial, de las autoridades de cada municipalidad o comuna. Algunas de ellas ni siquiera cuentan con ordenanzas al respecto.
Los trabajadores
En muchos de los campos, los trabajadores conocidos como "golondrinas" llegan a la provincia de Santa Fe por temporadas a cultivar y cosechar. Algunos, vienen de provincias vecinas con sus familias enteras para vivir en el mismo lugar donde ejercen su labor.
"Acá estamos bien, podemos traer a los chicos y estamos tranquilos", dice a UNO Santa Fe una persona que prefiere mantener su identidad reservada y trabaja en un campo de Arroyo Leyes. "En comparación a Santiago del Estero esto es bueno. Allá te tienen trabajando desde las cinco de la mañana hasta que se hace de noche sin parar, no podés ver a tu familia y pagan muy mal".
En este caso, la vivienda que usan en familia están ubicadas dentro de los campos fumigados. Las paredes son de madera, paja, y bolsas de naylon. Los baños están construidos afuera de la habitación donde comen y duermen, y están hechos de los mismos materiales. Tienen electricidad y acceso (a varios metros) a canillas de agua de pozo. Entre los pocos centímetros que separan la puerta del hogar y el comienzo de la choza donde embalan las frutillas se pueden ver las mochilas fumigadoras apiladas.
Cuando esta persona fue consultada sobre los recaudos que toman a la hora de fumigar y sobre sus condiciones laborales decidieron no responder.
"Creo que la gente que trabaja en esos campos no dimensiona a lo que está expuesta. Vemos a los niños jugando mientras están cosechando y fumigando, todo a la vez", dice Pablo Vadamar, vecino autoconvocado.
En la guía de uso responsable de agroquímicos del Ministerio de Salud de la Nación se sugiere que "las personas que manipulen agroquímicos deben estar capacitadas y certificadas para ello y, en donde la legislación así lo disponga, registradas y habilitadas por la autoridad competente".
El 30% de verduras y frutas en Santa Fe presentan irregularidades con los agroquímicos
Y además: "Tanto el equipo pulverizador como los EPP deben lavarse inmediatamente luego de su uso, en el mismo predio de la aplicación y por separado del resto de la vestimenta personal. El personal no debe llevar estos implementos a su casa".
"Vemos que siguen fumigando con intensidad, entre cuatro a cinco personas con mochilas sin ninguna protección, y vemos que la gente sigue sin informarse sobre las consecuencias que puede llegar a tener esta aplicación ilegal de agrotóxicos", argumenta Viola.
También comenta Viola que luego de que se armó la mesa interministerial en octubre, hubo una "capacitación para los trabajadores unos meses después que solo duró una tarde".
A fines de julio, entre los químicos encontrados en los alimentos por la Assal hay algunos prohibidos total o parcialmente por la propia ley argentina; otros tolerados en Argentina pero prohibidos en otros países; otros cuyas mezclas no han sido estudiadas debidamente, y otros tolerados en el país pero aplicados en mayores dosis a las establecidas por el Senasa.
Cabe aclarar que el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de la Producción fueron consultados sobre esta temática y aún no han respondido.

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