Llegó tu hora Del Potro

Deportes 16/02/2016 Por
327 días después, Juan Martín del Potro volverá a competir de manera oficial. El tandilense regresa a disputar un torneo ATP tras casi un año alejado de las canchas.
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| TENIS
327 días después, Juan Martín del Potro volverá a competir de manera oficial. El tandilense regresa a disputar un torneo ATP tras casi un año alejado de las canchas y después de haber sufrido un calvario de lesiones, operaciones y recuperaciones en su muñeca izquierda en las últimas dos temporadas. Atrás queda ese último partido en el Masters 1.000 de Miami ante Vasek Pospiil en marzo de 2015 y esa derrota ante el canadiense que puede marcar un antes y un después en la trayectoria del argentino.

Hoy es uno de los días más esperados en la vida de Juan Martín. Es el regreso al trabajo que ama, al tenis, una de las razones de su existir. Hoy recibirá la recompensa al trabajo, al esfuerzo diario en estos más de 300 días de sufrimiento. Porque forzar a un deportista de élite a no competir ni entrenarse es como sacar a un pez del agua y que agonice al aire libre. Es una muerte lenta y dolorosa. Del Potro supo sufrir, incluso en exceso, para recibir el premio de volver a sentirse tenista.

Pero ante la ilusión e interés generado por su vuelta, él es consciente que su objetivo no es más que terminar el partido y no sentir dolor. Sus expectativas no van más allá que este encuentro y hoy el resultado del debut está en segundo plano. Evidentemente que se si se logra un triunfo, mejor, pero la victoria completa será estar sano una vez estreche la mano con Denis Kudla en la red. "Hoy la verdad que el resultado para mí va a ser anecdótico", comentaba el tandilense previo al choque de primera ronda en el ATP 250 de Delray Beach.

Pensar solo en este partido y priorizar una victoria sería un pensamiento de una persona con poca visión de la situación. Y ni mucho menos es el caso de Juan Martín, quien experimentó en carne propia la tortura de las cicatrices, los dolores y la impotencia de no poder hacer lo que le gusta: competir.

Ahora, el tandilense mira por ganar la guerra, no una pequeña batalla. Porque Del Potro no confundió jamás la paciencia con la indolencia del que se da por vencido. Nunca bajó los brazos. Al contrario, decidió luchar a contracorriente y en un proceso lento para entender y asimilar que el que sube por escaleras debe siempre empezar por el primer peldaño.

Hoy es la gran cita y tanto Juan Martín como los aficionados al tenis, viviremos una jornada única. La paciencia es amarga, pero los frutos son dulces.

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